¿Tiene sentido una celebración de esta envergadura sin una reflexión sincera acerca de nuestras glorias y vergüenzas?
Estamos celebrando un período único en la Historia de Chile: doscientos años de una gesta que se inició con la Primera Junta de Gobierno, en 1810, y culminó con la firma de la Independencia y la victoria en Maipú, en 1818.
Este proceso revolucionario y emancipador, contrariando la historiografía tradicional, surgió de la ciudadanía, del pueblo. En consecuencia, es ese pueblo, heredero de españoles e indígenas -todos nosotros-, el llamado a tomar la iniciativa en esta conmemoración.
Pero no se le ha tomado en cuenta. El programa oficial, centrado en la infraestructura y el espectáculo, no le interpreta. Tampoco el festejo consumista. Un Bicentenario debe, en primer lugar, impulsar un gran debate de ideas, que sirva tanto para valorar las glorias y conquistas de la historia propia como para reconocer sus carencias y vergüenzas, de modo de poder proyectarse con esperanza hacia el futuro.
Es necesario discutir sobre nuestra verdadera identidad como nación, la salud de nuestra cultura popular, cómo transitamos por el camino al desarrollo, si avanzamos en participación e inclusión social, si están garantizados todos nuestros derechos, si somos o no un país moderno, si el sistema político-institucional que nos rige es el que merecemos y el que hemos elegido, y otros muchos temas más.
La discusión debe ser franca, abierta, respetuosa y tolerante, teniendo siempre como norte la libertad, la democracia, los derechos humanos, la plena soberanía popular, la autodeterminación de las etnias originarias, el resguardo de los recursos naturales y otros principios fundamentales.
La historia se hace y escribe en comunidad con nuestros compatriotas dentro y fuera del territorio nacional, y en amistad con nuestros hermanos del continente.
Comprometiéndose con ese sentir, la Asociación Chilena de Barrios y Zonas Patrimoniales ha convocado a todo el pueblo chileno, especialmente a sus organizaciones de base, a participar en lo que pretende ser un amplio, diverso y auténtico programa de celebración del Bicentenario, cuya actividad central se realizará el 19 de septiembre en el Parque Portales de Santiago y que culminará sólo en 2018.
La invitación es a reflexionar, organizarse y trabajar por una patria más justa, equitativa, solidaria y cercana a aquella por la cual nuestros próceres dieron la vida.
Un país es su pueblo, el pueblo somos todos y todos somos el Bicentenario.
Julio Frank S.
Imagen: bicentenariociudadano.org
Etiquetas: Bicentenario, Chile, Historia, Sociedad
Todos somos el Bicentenario