El Presidente divide a los chilenos
Propuesta de derecho a voto a residentes en el exterior excluye a quienes no “acrediten” un “compromiso” con su país.
El gobierno de Sebastián Piñera enviará un proyecto de ley destinado a satisfacer una de las demandas más prolongadas y sentidas de los chilenos que residen en el extranjero -casi un millón-: el derecho a voto. Sin embargo, el propio gobernante precisó que les exigirá la acreditación de “un compromiso y un sentido de pertenencia con nuestra nación”. Es decir, excluirá a quienes no puedan acreditar dicho compromiso, que, evidentemente, será definido por el propio gobierno aliancista.
Si bien la propuesta deberá seguir un trámite legislativo ordinario, su inspiración retrocede inevitablemente a la generación sectaria e implacable de las principales leyes promulgadas por la dictadura
-vigentes hasta hoy, Constitución incluida-, orientadas más a restringir que a conceder.
¿Puede un Presidente de la República definir por sí solo cuáles chilenos están habilitados para ejercer un derecho y cuáles no sin arriesgar su credibilidad democrática, más aún si parte del sector que le apoya no se formó en democracia y creó la actual institucionalidad a su medida?
Pero no sólo es problema de la derecha. Mucho tienen que decir también los políticos de la Concertación -hoy opositores-, quienes prefirieron someterse a reglas injustas en vez de consultar a la ciudadanía, como también, y muy especialmente, la mayoría electoral que permitió la asunción del actual gobierno. ¿A cuánto de ésta le importa realmente que sus compatriotas en el exterior puedan votar, considerando que el sistema político no exige precisamente chilenidad, solidaridad ni sentido colectivo (salvo en el fútbol)?
La decisión presidencial contribuye poderosamente, sin duda, a dividir a los chilenos en primera y segunda clase. Obligados a “acreditar compromiso”, muchos residentes en el extranjero optarán posiblemente por aceptar las condiciones, por injustas que les parezcan, mientras otros no participarán.
El senador oficialista Juan Antonio Coloma esgrimió como fundamento que había nietos de chilenos que ni siquiera conocían el país. Con el mismo predicamento, ahora que se avecina el mundial de fútbol, ¿negaría el gobierno el derecho de un nieto “crack” a jugar por la Selección Nacional?
Un Presidente “de todos los chilenos” da derecho a voto, justamente, a todos los chilenos.
Julio Frank S.
El gobierno de Sebastián Piñera enviará un proyecto de ley destinado a satisfacer una de las demandas más prolongadas y sentidas de los chilenos que residen en el extranjero -casi un millón-: el derecho a voto. Sin embargo, el propio gobernante precisó que les exigirá la acreditación de “un compromiso y un sentido de pertenencia con nuestra nación”. Es decir, excluirá a quienes no puedan acreditar dicho compromiso, que, evidentemente, será definido por el propio gobierno aliancista.
Si bien la propuesta deberá seguir un trámite legislativo ordinario, su inspiración retrocede inevitablemente a la generación sectaria e implacable de las principales leyes promulgadas por la dictadura
-vigentes hasta hoy, Constitución incluida-, orientadas más a restringir que a conceder.
¿Puede un Presidente de la República definir por sí solo cuáles chilenos están habilitados para ejercer un derecho y cuáles no sin arriesgar su credibilidad democrática, más aún si parte del sector que le apoya no se formó en democracia y creó la actual institucionalidad a su medida?
Pero no sólo es problema de la derecha. Mucho tienen que decir también los políticos de la Concertación -hoy opositores-, quienes prefirieron someterse a reglas injustas en vez de consultar a la ciudadanía, como también, y muy especialmente, la mayoría electoral que permitió la asunción del actual gobierno. ¿A cuánto de ésta le importa realmente que sus compatriotas en el exterior puedan votar, considerando que el sistema político no exige precisamente chilenidad, solidaridad ni sentido colectivo (salvo en el fútbol)?
La decisión presidencial contribuye poderosamente, sin duda, a dividir a los chilenos en primera y segunda clase. Obligados a “acreditar compromiso”, muchos residentes en el extranjero optarán posiblemente por aceptar las condiciones, por injustas que les parezcan, mientras otros no participarán.
El senador oficialista Juan Antonio Coloma esgrimió como fundamento que había nietos de chilenos que ni siquiera conocían el país. Con el mismo predicamento, ahora que se avecina el mundial de fútbol, ¿negaría el gobierno el derecho de un nieto “crack” a jugar por la Selección Nacional?
Un Presidente “de todos los chilenos” da derecho a voto, justamente, a todos los chilenos.
Julio Frank S.
Etiquetas: Política
El Presidente divide a los chilenos
Más de 900 palabras
























