Periodismo chileno resiste: crean periódico por cooperativa


Financiado mediante erogaciones públicas buscando un sistema de cooperativa, un nuevo periódico en papel circula desde el pasado domingo en Chile. Se trata de Diario Uno, un semanario ajeno a los grandes consorcios que han acaparado la prensa chilena desde hace casi 40 años.
La idea fue lanzada hace dos años por el economista Marcel Claude y el periodista Jordi Berenguer, y acoge a profesionales independientes que esperan entregar sacrificadamente –con bajas expectativas remuneracionales- una visión ecuánime y veraz de la situación del país, agravada ésta por un desastre natural que ha devastado las regiones más pobladas e industrializadas.
Su precio es 600 pesos –poco más de un dólar-, casi a la par con la edición dominical de los principales diarios. Su presupuesto contempla, por ahora, una edición semanal financiada por un aporte mensual de 10 mil pesos -unos 20 dólares- por un total de tres mil donantes, muchos de ellos captados en la vía pública, específicamente en una céntrica esquina de Santiago (paseos Huérfanos y Ahumada).
Su publicación constituye una verdadera proeza. Pese a proclamar la libertad de prensa como uno de sus baluartes, la democracia chilena y sus conductores no han estimulado la pluralidad de medios y contenidos periodísticos sino privilegiado a las grandes empresas de derecha favorecidas ya por la pasada dictadura, así como a los nuevos canales de televisión abierta pertenecientes a grandes conglomerados económicos privados y radioemisoras de empresas transnacionales. Principalmente mediante la discriminación de la publicidad estatal y privada se ha impedido el desarrollo de medios disidentes del modelo político y económico neoliberal, heredado también de la dictadura.
Desde el retorno a la democracia (1990) y durante los gobiernos de la Concertación cerraron, entre otros, los diarios La Epoca, El Metropolitano y Diario Siete, y las revistas Hoy, Apsi y Análisis. El pasado gobierno de Bachelet pidió incluso la nulidad de un fallo internacional inapelable que favorecía al propietario del diario Clarín (2008) y que significaba la reedición del periódico de mayor circulación hasta antes del golpe de estado de 1973.
El llamado duopolio de la prensa chilena concentra los periódicos diarios de circulación nacional y desde el 11 de marzo el diario estatal La Nación es controlado por el gobierno de Sebastián Piñera.
El resultado de esta alta concentración mediática y su sesgo ideológico neoliberal y consumista han estimulado en la audiencia la apatía y el desinterés político y social. El semiólogo Alvaro Cuadra habla incluso de una población indiferenciada, sin conciencia histórica, temerosa y permanentemente en busca de protección.
Un medio independiente como Diario Uno es un pequeño antídoto contra ese “doping” mediático, aunque no se sabe cuánto durará ante su gigante, privilegiada y celosa competencia. Muchos celebran su aparición con esperanza; otros prefieren esperar los acontecimientos, avergonzados de que su elogiado y supuestamente democrático país obligue a pedir dinero en la calle para salvar el pluralismo y el derecho a la información.
Julio Frank S.
Foto: Santiago, Paseos Huérfanos y Ahumada. J.F.S.
Etiquetas: 1. PERIODISMO, Chile
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