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{ NOTAS AL MARGEN } ©

14.8.10

Un Bicentenario no es sólo obras públicas ni banalidad

Académico Angel Cabeza llamó a una celebración de carácter popular, estimulada por el Estado y que reconozca la verdadera identidad del país.

El Bicentenario de Chile no puede ser sólo un conjunto de obras públicas y privadas que el país debe hacer de todas maneras y que con el paso del tiempo serán olvidadas. Tal efeméride debe provocar a todos una profunda reflexión sobre nuestra realidad como nación independiente y nuestros desafíos y utopías, en un contexto de fiesta que sea celebrada por todos”.

Así lo afirmó el profesor universitario Angel Cabeza
, al exponer el jueves ante el Comité por un Bicentenario Ciudadano y Popular, en el barrio Yungay, tradicional sector de la capital chilena.

Partió precisando que el Bicentenario no coincide exactamente con el 18 de septiembre de 2010, sino con el 12 de febrero de 2018, cuando se cumplan 200 años de la firma de la Independencia.

“El segundo centenario de Chile debe ser radicalmentre distinto al primero –agregó- y todavía estamos a tiempo para impulsar una celebración y una reflexión más profunda que lo hecho hasta ahora”.

Afirmó que es imperativo rescatar el sentido del proceso revolucionario inicial de Chile, con todas su contradicciones y resultados en la formación del Estado y la nacionalidad chilena: “La independencia de España fue un hecho político de tremendas consecuencias para todas las colonias americanas que fue ocasionado por varios factores no suficientemente conocidos y a veces distorsionados por la historiografía tradicional”. Explicó que esas ideas representaban “una subversión total del orden establecido” y que en el comienzo fueron resistidas incluso por muchos criollos.

Sostuvo también que Bolívar, San Martín y O’Higgins, junto a otros líderes, compartieron los ideales de la unión e integración de las nacientes repúblicas, pero la reacción oligárquica y los intereses locales por el control del gobierno y la economía llevaron a la anarquía y la derrota de tal ideario.

País pluriétnico

Más adelante, el arqueólogo objetó la discriminación histórica contra las etnias originarias: “Durante los siglos XIX y XX, nuevos inmigrantes llegaron al país y la diversidad cultural subsistió, pero el Estado, a través de la educación y medidas administrativas, no cedió en querer formar una cultura nacional única, negando el derecho de los pueblos ancestrales a mantener su cultura, lengua y tradiciones. La negación de este pasado de múltiples orígenes, pero que en la práctica era evidente en la organización social y la estructura de privilegios de la sociedad criolla, ha sido y es la gran contradicción de la existencia real de un Chile pluriétnico y cultural dentro de un mismo Estado, desde donde ciertos grupos luchan por imponer sus modos de vida y creencias a todos los habitantes del país que hoy llamamos Chile”.

Pidió reconocer la diversidad cultural de los pueblos y evitar que los efectos perversos de la globalización destruyan lo esencial de cada uno de ellos. “El Bicentenario debe servir también para meditar sobre este aspecto fundamental de la sociabilidad chilena y lograr un nuevo pacto cultural, social, económico y político con los pueblos indígenas”, planteó.

Celebrar valores

Respecto de las actividades de celebración, Cabeza dijo que el Estado debe articular una auténtica fiesta ciudadana en todo el país, permitiendo e incentivando iniciativas propias de cada comunidad, con un sentido simbólico que rescate la esencia de la festividad y evite que ésta se convierta en algo banal.

Destacó la libertad y la autodeterminación como dos valores centrales, pero también los que calificó como vitales para la convivencia nacional: justicia, democracia y respeto a la diversidad, las creencias religiosas, los derechos humanos y el ciudado del medioambiente.

“La celebración debe permitir también una respetuosa discusión sobre la desigualdad y cómo combatirla, pero también ser un acto de reencuentro y de fiesta ciudadana en cada ciudad y pueblo de Chile para que sea recordado, y no sólo la suma de actos oficiales. A diferencia de las actividades del centenario, nuestra celebración debe ser popular, de todos los habitantes, de toda la sociedad, sin exclusiones. Cada comuna y localidad debe anticiparse para que todos puedan expresarse libremente. Queda cada lugar de Chile pueda hacer su fiesta”.

Propuso construir un monumento de carácter nacional que ilustre y simbolice la voluntad de futuro del pueblo chileno y refleje su diversidad geográfica, histórica y cultural. Expresó, finalmente, que otra de las claves es “retomar el ideario unitario americano de los libertadores”.

J.F.S.

Imagen: comunidadesdelpatrimonio.cl

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