.comment-link {margin-left:.6em;}

{ NOTAS AL MARGEN } ©

28.9.09

La Tercera censura artículo de jurista sobre nueva Constitución

El editor de la sección Opinión del diario La Tercera, Marcel Oppliger, comunicó al abogado Roberto Garretón, promotor internacional de los derechos humanos y quien encabeza un movimiento por una asamblea constituyente, que le resultaba “imposible” publicar un artículo que éste le había remitido como réplica a una columna del economista Sebastián Edwards, en la cual se objetaba la propuesta de una nueva Constitución formulada por el candidato presidencial Eduardo Frei.

Oppliger, según informó el propio Garretón, respondió textualmente:

Gusto en saludarlo, y perdón por demorar tanto en responderle. Agradezco su propuesta de columna, pero me temo que nuestra agenda está enfocada a otras temáticas por estos días, y que el debate sobre la Constitución ha perdido algo de contingencia periodística. En este momento, por lo tanto, me es imposible asignarle espacio al texto que nos propone. Confío en que sigamos en contacto y nuevamente le agradezco por su interés en colaborar con nuestras páginas.

Este es el artículo de Garretón:

“Chile exige una Constitución democrática

La proposición del senador Frei de convocar a una Comisión que elabore una nueva Constitución ha merecido reacciones de Sebastián Edwards en el diario La Tercera y del candidato Sebastián Piñera.

Dos materias ligadas deben distinguirse: una, que compartimos, es la necesidad de contar con una Constitución nueva, democrática en su origen, aprobación y su producto final. Así lo han entendido Enríquez-Ominami, Arrate, Frei y Navarro. Así lo entiende también el Movimiento por una Asamblea Constituyente. Dos, es el método: una Comisión nombrada por el Ejecutivo (Frei) o una Asamblea Constituyente (nuestro Movimiento).

Piñera objeta la idea de cambiar la Constitución impuesta en 1980 y emanada de una Comisión designada a dedo, con exclusión de todos los sectores democráticos, objetos de persecución y exclusión. Su argumento es el mismo de Pinochet para mantener el poder: al pueblo no le interesan las elecciones ni la democracia, sólo le interesa empleo y seguridad. Obvio.

Edwards asimila todos los procesos constitucionales a los de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Ignora que también las Constituciones de Colombia de 1991, Brasil de 1988, Paraguay de 1992 y Perú de 1979 fueron obras de Asambleas Constituyentes democráticas. La añorada Carta del Perú tuvo que ser abrogada por Fujimori en 1992 para imponer una útil a sus propósitos liberticidas y criminales, y que la derecha peruana se niega a derogar. Los pueblos colombiano, paraguayo y brasilero son tan orgullosos de sus Constituciones como los ecuatorianos, venezolanos y bolivianos, y como lo fue el peruano hasta Fujimori.

Esas naciones asumieron los postulados de los revolucionarios franceses de 1793 y que rigieron en Chile hasta la asonada de 1973. En su Catecismo de los Patriotas, de 1813, Fray Camilo Henríquez escribía que ‘el pueblo tiene siempre derecho de rever y reformar su Constitución. Una generación no puede sujetar irrevocablemente a sus leyes a las generaciones futuras’.

Todo contrario a la lógica de la dictadura: Jaime Guzmán sostenía que la Constitución que se redactaba debería prever que ‘si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque –valga la metáfora- el margen de alternativas posibles que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para hacer extremadamente difícil lo contrario’. Esto es lo que defienden Edwards y Piñera.

Para Edwards modificar el sistema binominal o reconocer el derecho a voto de los chilenos expatriados serían reformas ‘limitadas’. No lo son tanto si los seguidores de la dictadura se niegan a modificarlos, amparándose en los absurdos quórum que los benefician y que constituyen el núcleo duro del espacio reducido de la cancha a que aludía Guzmán.

Preocupa a Edwards que se proponga reconocer los derechos sociales (seguridad alimentaria, seguridad social, salud gratuita a los mayores de edad). Pero esos derechos están reconocidos en todas las Constituciones modernas, salvo la de Pinochet.

El reconocimiento de esos derechos, contrariamente a lo que han sostenido Pinochet y Piñera, sí interesa a la gente, que tiene clarísimo que la Carta impuesta por Pinochet es la base de sus carencias.

Comparto con Edwards una crítica a Frei: no definir el cómo hacerlo para vencer la obstinación de su sector.

Veinte años de transición demuestran que los herederos de la dictadura no aceptan cambios democratizadores de fondo; la Carta sólo permitió los plebiscitos que interesaban a Pinochet y no contempla la iniciativa ciudadana. Y nadie quiere que un Presidente elegido se transforme en un Fujimori.

Nuestro Movimiento tiene una propuesta que sigue el proceso colombiano, que en 1990 utilizó el sistema electoral para agregar a las seis papeletas previstas una séptima que pedía una Asamblea Constituyente. La población acogió arrolladoramente la proposición y el establecimiento político no tuvo más alternativas que convocar a la Asamblea.

Nuestro Movimiento propone seguir el sistema colombiano de 1990, que utilizó el sistema electoral para agregar una séptima papeleta a las seis previstas, pidiendo una Asamblea Constituyente. La población acogió la proposición y el Presidente Barco no tuvo más alternativas que convocar a la Asamblea.

En Chile es legal que el ciudadano, junto con marcar su preferencia, escriba en el voto su deseo de tener una Constitución democrática. Los únicos votos nulos son aquellos en que el elector marque más de una preferencia.


Roberto Garretón M., abogado”.

J.F.S.

Etiquetas: , , ,

La Tercera censura artículo de jurista sobre nueva Constitución

24.9.09

Un gran consenso en el Congreso Nacional de Educación


Un gran consenso sobre la necesidad de una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución Política para Chile hubo en el Congreso Nacional de Educación, que reunió a más de 40 organizaciones sociales en el Aula Magna de la Universidad de Santiago de Chile (Usach) el viernes 4 y sábado 5 pasados.

Cientos de profesores, estudiantes secundarios, universitarios, académicos, funcionarios y asistentes de la educación reflexionaron y deliberaron en la Región Metropolitana y a lo largo del país.

En Santiago, unas 1.500 personas, reunidas en representación de todos los sectores de la educación, repletaron las dependencias del sector poniente de la Usach para participar de un acto histórico, que coincidió en sus
conclusiones sobre la marcha de la educación chilena y del país en general.

Fuente: Matías Sagredo, delegado.

Foto: FECH

Etiquetas: , ,

Un gran consenso en el Congreso Nacional de Educación

18.9.09

Carolina Tohá reitera: “Chile necesita otra institucionalidad”


La ministra secretaria general de Gobierno dijo, al exponer su visión personal durante un seminario, que el orden político vigente en Chile resulta “sofocante” y advirtió que la marginación constitucional de ideas mayoritarias es “una bomba de tiempo” para la democracia.

Recordó que la actual Constitución fue dictada por un gobierno de facto y aprobada en un plebiscito sin garantías elementales, y que requiere una revisión profunda de sus capítulos sobre derechos constitucionales y definición del papel del Estado.

Sostuvo que el país y los chilenos “han superado hace rato la mirada estrecha de nuestra Constitución” y que el Bicentenario parece una oportunidad de plantearse una nueva Carta Fundamental.



La ministra secretaria general de Gobierno, Carolina Tohá, inauguró el pasado 24 de agosto el seminario “¿Una nueva Constitución para la República?”, organizado por el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO) y la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales (UDP), en Santiago.

Tohá planteó allí que “hay definiciones que hoy, año 2009, simplemente ya no son asimilables con el Chile actual” y advirtió sobre el hecho “que ideas mayoritarias dentro de la sociedad no tengan un cauce que haga viable su acogida en los canales constitucionales es una bomba de tiempo para la democracia y su credibilidad”. Recordó que la actual Constitución fue dictada por un gobierno de facto y aprobada en un plebiscito sin garantías elementales, que resulta “sofocante” para la sociedad actual y requiere una revisión profunda de sus capítulos de garantías constitucionales y definición del papel del Estado.

Dijo también que el país y los chilenos “han superado hace rato la mirada estrecha de nuestra Constitución”, que el Bicentenario parece una oportunidad de plantearse una nueva Carta Magna y que no hay fundamento alguno para “una conflictividad política inmanejable”.

Tohá fue diputada hasta hace seis meses, cuando tuvo que renunciar tras ser llamada al gabinete por la Presidenta Bachelet. Pocos meses antes, en septiembre de 2008, había presentado en un seminario privado el ensayo “El Chile que viene” junto al profesor de dicha universidad Javier Couso, en el cual plantea una nueva Constitución Política. Al mes siguiente, suscribió una declaración pública junto a otros cuatro parlamentarios de la Concertación titulada “Asamblea Constituyente aquí y ahora”.

En el seminario de la UDP participaron, entre otros panelistas, el ex subsecretario del Interior del Presidente Ricardo Lagos, ex miembro del Tribunal Constitucional y ex integrante del Grupo de Estudios Constitucionales (“Grupo de los 24”) Jorge Correa Sutil; la ex ministra secretaria general de la Presidencia de Bachelet, Paulina Veloso; el miembro del centro de estudios Océanos Azules y asesor del candidato presidencial Eduardo Frei, Pablo Ruiz-Tagle; el senador independiente (ex PS) y miembro del comando del candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, Carlos Ominami, y el senador del PS Jaime Gazmuri. No asistieron, pese a haber confirmado, según indicaron los organizadores, el diputado democratacristiano Jorge Burgos y -el más esperado- el senador de la UDI y partidario del pasado régimen militar Andrés Chadwick. Se excusó el rector anfitrión, Carlos Peña, por razones de salud.

El encuentro fue auspiciado por la Fundación Heinrich Boell y el Instituto Igualdad, este último, presidido por el senador del PS Ricardo Núñez.

Pese a la trascendencia de lo discutido y la jerarquía de los expositores, no se observó cobertura mediática.

Durante su discurso, según intentó dejarlo claro, Carolina Tohá habló primero como representante oficial de la administración Bachelet y enseguida a título personal, precisando, en el primer caso, que este gobierno no tiene una propuesta al respecto y que el tema debe ser asumido por uno en el comienzo de su mandato. Hace casi un año, sin embargo, la propia Presidenta afirmó, durante la conmemoración de los 20 años del triunfo del No a Pinochet, el 5 de octubre, que “Chile necesita una nueva Constitución”.

El siguiente es un extracto libre, pero sustancial (y subtitulado), de la posición y trabajo personales expuestos por la secretaria de Estado acerca de este trascendental tema.

No hay fundamento para una crisis

“Hablar de una nueva Constitución no es lo mismo que hacerle cambios o reformar la actual. Nueva Constitución tiene una carga fundacional y una ambición de integralidad. El Bicentenario, como hito de nuestra historia como nación independiente, parece una oportunidad para plantearse un objetivo de esta dimensión. Hacer una nueva Constitución es un proceso complejo, largo, requiere una gran y amplia convicción acerca de la necesidad de hacerla para poder tener éxito. Quizás a algunos les asuste la idea pensando en la conflictiva experiencia que han tenido otros países y se preguntarán: ‘¿Queremos pasar por eso? ¿Necesitamos hacerlo?’. La verdad es que la necesidad de una (nueva) Constitución en Chile debe evaluarse por su propio mérito, que es bien distinto al de otros procesos. No hay ningún fundamento para imaginarse que una nueva Constitución entre nosotros podría ser fruto de un grupo político arrasando a otros ni de una conflictividad política inmanejable. Al contrario, la necesidad de una nueva Constitución viene motivada por la búsqueda de un orden más compartido, acordado por todos, más integrador que el vigente. Si vamos a discutir sobre una nueva Constitución es importante que sea para avanzar hacia una que nos represente a todos, que no sea la pasada de cuentas de unos sobre otros, sino un auténtico proceso de debate y entendimiento”.

Una verdadera asamblea constituyente

“Una de las cosas que constatamos en el trabajo con Javier Couso es que en la historia de Chile los diversos órdenes constitucionales han sido producto de la imposición de unos y la derrota de otros. Algunas (Constituciones) fueron más democráticas que otras en su contenido, qué duda cabe, pero en su origen todas fueron más o menos excluyentes. Nunca surgieron de un debate sereno y un acuerdo amplio, nunca de una verdadera asamblea constituyente, amplia, representativa y deliberativa. La Constitución de 1980 fue varios pasos más allá: no sólo fue dictada por un gobierno de facto, con exclusión explícita de todos los sectores que no le eran afines, sino que intentó legitimarse a través de un plebiscito que no cumplía las garantías más elementales. Por eso, el debate sobre una nueva Constitución debe partir por hacerse cargo de este déficit histórico y buscar superarlo. Eso, en sí mismo, representa un gran paso para Chile”.

“Lo primero es ponernos de acuerdo en qué problemas queremos resolver, qué queremos lograr con este cambio constitucional y, ciertamente, evaluar si es un cambio constitucional lo que se necesita para poder abordar esta tarea. Muchos aspectos de nuestro orden constitucional pueden ser criticables, pero podrían modificarse sin necesidad de sustituir la Constitución. En cambio, hay por lo menos dos aspectos que son difíciles de superar si no es sobre la base de establecer una nueva Constitución propiamente tal. El primero es el origen histórico de nuestra Carta Fundamental, ya mencionado, no hace falta explayarse sobre este punto. Todos sabemos de dónde salió y cómo, y no cabe duda que esa historia es una mochila difícil de llevar, que nos recuerda dolorosamente que no hemos logrado darnos unas reglas del juego definidas de verdad entre todos. De alguna manera, seguimos viviendo bajo un orden de cuyo origen no estamos orgullosos y esas cosas, en la identidad de los países, cuenta. Y mucho”.

Orden político sofocante

“La segunda razón por la que se justifica pensar en una nueva Constitución es que la actual está impregnada en todo su articulado de un orden político pensado para conservar y no para procesar cambios. Es un orden político que resulta bastante sofocante para la sociedad actual, que es poco amigo de la participación ciudadana y que pone barreras a las reformas que van demasiado más allá de lo conveniente. Una de las cosas que debiéramos buscar es que el orden constitucional permita una mejor forma de procesar debates y adoptar decisiones, una forma menos verticalista y excluyente, que procese los temas en discusión y no bloquee su resolución, como sucede en gran parte hoy. En nuestro trabajo con Javier Couso señalábamos que la actual Constitución, más allá de si nos gusta o no, fue definida en torno a una idea fundamental: establecer un nuevo orden, blindarlo y garantizar su estabilidad. Y ese objetivo lo persigue en forma coherente y sistemática en sus diversas instituciones sin dejar casi trizaduras. Algunos de los emblemas de esa lógica estaban en mecanismos ya derogados, como los senadores designados y el rol garante de las Fuerzas Armadas, pero sigue viva en muchas definiciones plenamente vigentes, como el sistema (electoral) binominal, de baja competencia entre bloques y exclusión de minorías; las altas barreras de entrada para nuevas fuerzas políticas; el centralismo exacerbado; el sistema de inscripción electoral, que desincentiva la entrada de nuevos electores al padrón –esto último, afortunadamente, en plena reforma- y el inédito sistema de quórum exigido para tratar una gran cantidad de materias, que hace altamente improbable su reforma y entrega un poder de veto a la minoría para su tratamiento. Sistemas como éste, en nuestro sistema de quórum especiales, no tienen precedentes en otras democracias”.

“Por eso, cuando escuchamos noticias sobre elecciones en otros países, la obtención de una mayoría en el Congreso es tan significativa para los gobiernos: si la tienen, pueden desarrollar sus programas; si no, dependen de la oposición. Pues en Chile no es así: ganar las elecciones no garantiza, ni por lejos, la posibilidad de poder aprobar las propuestas del gobierno”.

Bomba de tiempo

“Lo más delicado, y creo que aquí está el meollo del debate constitucional, es que dichos quórum superiores a la mayoría están establecidos para proteger decisiones que se tomaron sin quórum, ni siquiera con mayoría simple, decisiones que se tomaron en dictadura. Si me preguntan cuál es el corazón del problema constitucional que tenemos en Chile, es éste. Aquí radica la razón fundamental por la cual nuestra Constitución no logra ser digerida a pesar de las reformas y correcciones que ha tenido. (...) Sustituir el sistema de quórum no significa necesariamente pasar a un sistema en que las mayorías ocasionales puedan cambiar cualquier cosa. Hay otras formas de prevenir que así sea, como exigir que determinadas reformas requieran ser ratificadas en un determinado plazo para entrar en vigencia o incluso en una nueva legislatura. Lo que no es posible es que la institucionalidad no entregue una salida para la realización de reformas que son respaldadas por una mayoría consistente en el tiempo, que año tras año, de una década a otra, sostiene la idea de realizar ciertos cambios. Que ideas mayoritarias dentro de la sociedad no tengan un cauce que haga viable su acogida en los canales constitucionales es una bomba de tiempo para la democracia y para su credibilidad”.

“El creciente desapego y disconformidad con nuestra política puede transformarse en un movimiento mayoritario y transversal, que haga de la desesperanza y la exasperación su motor”.

Tarea del Bicentenario

“Hay definiciones de nuestra institucionalidad que en el día de hoy, año 2009, simplemente ya no van, ya no pasan, no son asimilables con el Chile actual. El fuerte y excesivo centralismo, ya no sólo como problema administrativo, sino como concentración del poder, de las decisiones, en muy pocas manos; la debilidad del Congreso, sus frágiles controles internos; el sistema electoral poco competitivo; la fragilidad y poca transparencia de los partidos políticos; la ausencia de instancias de participación o cooperación ciudadana en los asuntos públicos, etcétera, etcétera. Nuestro sistema no fue hecho, ni lejanamente, pensando en una ciudadanía como la de hoy, más exigente y cuestionadora, menos condescendiente ante la autoridad, más desinhibida, menos temerosa, con mayor apropiación de sus derechos y, digámoslo también, escasa conciencia de sus deberes. Pensemos no más en el Chile de los años 80, más allá del gobierno de la época, pensemos en cómo éramos los chilenos, cómo vivíamos y cómo veíamos el mundo. Las mejores condiciones de vida de las personas, los efectos culturales de la globalización y del acceso a la información han hecho sus efectos. La persistencia por varios años de gobiernos de centroizquierda, también. Son cambios muy profundos respecto del Chile tradicional. Y son cambios positivos, que han generado un país más educado, más democrático, con mayor bienestar. Es evidente que esa sociedad necesita otro tipo de institucionalidad”.

“La Constitución actual requiere una revisión sustantiva de sus capítulos de garantías constitucionales y de su definición del rol del Estado. El desbalance existente entre las demás garantías y el detalle con que está normado el derecho de propiedad es síntoma de la fuerte carga ideológica con que fue redactada la Constitución. Lo mismo respecto a la forma de definir el rol del Estado. No es necesario ser muy agudo para darse cuenta que dichas definiciones están muy distantes del debate existente en el Chile actual, incluso de los planteamientos de sectores que estaban muy cómodos con el texto constitucional. El sentido común de los chilenos y la forma como ha evolucionado nuestra sociedad han superado hace rato la mirada estrecha de nuestra Constitución en estos ámbitos y así debiera recogerse en una nueva Carta Fundamental”.

“No cerremos la puerta a este debate, lo necesitamos. (...) Hay pocas cosas más importantes de que ocuparse con motivo del Bicentenario”.

© Julio Frank Salgado


Foto: Carolina Tohá, ministra secretaria general de Gobierno; Juan Enrique Vargas, Decano de Derecho de la Universidad Diego Portales; Claudio Fuentes, director del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales. udp.cl

Etiquetas: , ,

Carolina Tohá reitera: “Chile necesita otra institucionalidad”

12.9.09

Chilenos en Francia celebran Fiestas Patrias pidiendo una nueva Constitución


“Por una república solidaria, inclusiva y representativa, una nueva Constitución para Chile” se denomina el programa de celebración de Fiestas Patrias que ha preparado para el próximo 19 de septiembre la Federación de Asociaciones Chilenas en Francia (Fedach-Francia), que reúne a más de cuatro mil compatriotas, en la localidad de Savigny le Temple, al sureste de París.

Durante la visita de la Jefa de Estado, Michelle Bachelet, a ese país en mayo pasado, la presidenta de la Fedach, María Parra, le pidió “solemnemente” organizar un plebiscito junto con las próximas elecciones presidenciales para que el pueblo de Chile pueda decidir acerca de una asamblea constituyente.

En la invitación se enumera una serie de derechos que la futura institucionalidad debiera, a su juicio, garantizar:
-Educación libre, gratuita y de calidad
-Acceso a salud de calidad para todos
-Trabajo estable y dignamente remunerado
-Derecho a la participación y representación ciudadanas sin exclusión
-Derecho a elegir representantes en elecciones uninominales y proporcionales para evitar la exclusión política
-Derecho a voto para los chilenos en el exterior
-Respeto y reconocimiento de los derechos territoriales, culturales e identitarios de los pueblos originarios
-Respeto a los derechos humanos: no al olvido, no a la impunidad
-Derogación de la ley de amnistía
-No a la aplicación de la ley antiterrorista a la comunidad mapuche
-Defensa de las riquezas básicas y naturales
-Recuperación del cobre para reconstruir la justicia social y económica
-Nacionalización del agua
-Protección del medio ambiente
-Una historia, una memoria y un futuro para la juventud chilena
-Apoyar los esfuerzos de la juventud chilena por preservar la memoria del exilio
-Fomentar los encuentros de jóvenes en Francia
-Intercambio entre jóvenes de Chile y jóvenes chilenos en Francia.

El programa

La programación de Fiestas Patrias es la siguiente:

Sábado 19 de septiembre de 2009
Fiesta Nacional de Chile
Una nueva Constitución para Chile
Por una república solidaria, inclusiva y representativa
Federación de Asociaciones Chilenas en Francia
12.00 a 21.00 horas
Savigny le Temple

Animación: Osvaldo Torres y Darío Molina
12.00 horas: Apertura de los stands, comida típica y música dieciochera ambiente
14.00 horas: Inauguración
Alocución de la presidenta de Fedach, María Parra
Alocución del alcalde de Savigny Le Temple, Jean Louis Mouton
Lectura del mensaje de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, por la embajadora de Chile en Francia, Pilar Armanet
Mensaje del cónsul general de Chile en Francia, Miguel Angel González
Himno Nacional
Homenaje a la Bandera, por el grupo Cordillera

Programa cultural
Grupo Cordillera: Danzas folckóricas de Chile central.
Mauricio Santana: Hip Hop, Jazz.
Foiwe: Raíces mapuches.
Osvaldo Torres, cantante, autor y compositor popular chileno.
Copihue: Música tradicional chilena.
Bizikleta: Fusión Jazz latinoamericano.
Nelly Tododorova y Samuel Morales: Chile Presente.
Polo Gómez, cantante, autor y compositor popular chileno.
Esperanza Latina: Danzas del folclore chileno.
Tómbola
Bal de Clôture: DJ Rodrigo.

15.00 horas: Partido de fútbol entre el equipo de Savigny le Temple y el club Salvador Allende.

Fuente: Luis Casado/Fedach-Francia
50 Quai de Jemmapes 75010 PARIS
fedach-francia@hotmail.fr
mja_parra@hotmail.fr
Teléfonos:
01 42 06 44 58
06 69 98 34 17
06 63 44 12 45

Imagen: Fedach-Francia

Etiquetas: , ,

Chilenos en Francia celebran Fiestas Patrias pidiendo una nueva Constitución

5.9.09

Desesperadamente buscando un líder


Hace menos de un año fue un excéntrico y encandilador empresario-artista (Leonardo Farkas). Ahora, un parco y quitado de bulla entrenador de fútbol (Marcelo Bielsa). Al primero, los políticos le objetaban; al segundo no sólo le elogian, sino también citan sus reflexiones.

En ambos casos, sin embargo, no ha sido precisamente el ambiente de espectáculo en que ellos se desenvuelven –artístico y farandulero, en el primer caso, y deportivo y cada vez más farandulero, en el segundo- lo que parece haber cautivado a sus seguidores y devotos. Todo esto constituye un fenómeno social mucho más amplio y refleja cómo está hoy la política chilena: aunque dicen detestar sus personajes y rencillas, ansían un líder que pueda interpretarlos y conducirlos en ese árido, pero inevitable, terreno con verdadera honestidad y generosidad.

El siguiente extracto, por ejemplo, pertenece a la circular número 1 del autodenominado “Partido Revolucionario Bielsista”, que ya está en Facebook:

“¿Qué es ser Bielsista? Amar lo que se hace y si no nos gusta, hacer algo por cambiarlo, es trabajar con esfuerzo para cumplir nuestros objetivos, es no transar tus principios y valores por un fracaso, pero ser lo suficientemente humildes para asumir nuestros errores. Ser Bielsista es jugársela por Chile como el Loco se la jugó cuando decidió asumir este desafío.

“Claro, es ridículo pensar que Bielsa termine siendo Presidente, pero no es ridículo pensar en que sería bastante bueno que el que termine en La Moneda en el futuro se la juegue por principios similares. Porque si fuera un Bielsista probablemente estaríamos debatiendo sobre los problemas de fondo, pensando cuáles son las condiciones que llevan a que niños terminen como el Cisarro/Loquín/Cejas en vez de pedir que los metan presos; pensando en el desarrollo de energías renovables a futuro en vez de inundar paisajes únicos en el mundo en Aysén; pensando en cómo crear instancias que motiven a los jóvenes para interesarse en la política en vez de hacer anuncios con un rostro de una multitienda para que se inscriban en los registros electorales; pensando en cómo reducir el narcotráfico y tratar la drogadicción como una enfermedad en vez de un mero delito y hacer cuatro programas de televisión que muestren a Carabineros e Investigaciones como superhéroes derrotando al flagelo a punta de balazos y allanamientos. De seguro estaríamos pensando en esa larga lista de etcéteras que te molestan a ti y a mí, que nos tienen hartos a todos.

“Votar Bielsa es votar Chile, tal vez no es rayar Bielsa en tu voto porque no te convence nadie, tal vez sí; votar Bielsa tal vez no tiene nada que ver con las elecciones o la política en sí, pero sí tiene que ver con extrapolar lo que Marcelo Bielsa ha hecho con la Selección a nuestra vida cotidiana, es revolucionar Chile como el Loco revolucionó nuestro fútbol, es creer que podemos sacarnos la cresta para hacerlo. Ser Bielsista es ser chileno”.

J.F.S.

Etiquetas: , ,

Desesperadamente buscando un líder

Abusan de la “Roja”

“Hoy, aprovechando el éxito de la Selección, aparecen comerciales y lo encuentro moralmente bajo y éticamente reprochable, pero legalmente no lo podemos impedir. La selección chilena recuperó su dignidad y nos hubiera encantado que cuando empezamos con Bielsa muchos nos hubieran ayudado, pero faltó poco para que nos cerraran la puerta en las narices. Hoy se están subiendo al carro de la victoria, pero legalmente no podemos hacer nada ante este abuso publicitario”.
Harold Mayne-Nicholls.

Fuente: emol.com

Etiquetas: ,

Abusan de la “Roja”

2.9.09

Estudiantes secundarios muestran sus medios de comunicación

Con un duro preámbulo y el lema “No al monopolio informativo, no al lucro en educación”, el Movimiento de Comunicadores de los Pueblos invitó al Primer Encuentro de Medios de Comunicación de Estudiantes Secundarios, que se realizará el sábado 12 26 de septiembre en la localidad de Malloco, Región Metropolitana.

“Para todos es claro el papel que juegan los medios de comunicación de masas: desinforman, censuran, mienten y modelan a su antojo la realidad. Concentrados en las pocas manos de los dueños de Chile, hacen de la realidad un espectáculo y de los espectáculos hacen la realidad”, afirma la Iniciativa Kaskawilla.

La invitación precisa, sin embargo, que desde la llamada “Revolución de los Pingüinos” (2006) la comunicación popular se ha multiplicado y el movimiento estudiantil secundario se ha articulado mediante el uso de nuevas y viejas tecnologías puestas al servicio de las movilizaciones, y ha sido capaz de coordinarse masiva y democráticamente.

En el encuentro del sábado 26 participarán distintos formatos: audio, video, papel, Internet, a través de boletines, zines, blogs, flogs, webs, radios, productoras de video y otros medios.

Los interesados deben contactarse a:
comunicadorxs.secundarixs@gmail.com

Etiquetas: , ,

Estudiantes secundarios muestran sus medios de comunicación