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{ NOTAS AL MARGEN } ©

27.6.09

Marco Enríquez-Ominami: “Creo en la asamblea constituyente”

El diputado y precandidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami dijo el jueves 18 que cree en una asamblea constituyente como vía para cumplir los sustanciales cambios que plantea para la política y la sociedad chilenas.

Precisó, sin embargo, que no existen actualmente en el país los mecanismos institucionales necesarios para llevarla a cabo, por lo que ha solicitado una propuesta al respecto a dos especialistas en la materia.

Yo creo en la asamblea constituyente. Pero, seamos francos, hoy día no existen los mecanismos. (...) Busquemos juntos el mecanismo para avanzar hacia allá. El tema de la asamblea constituyente no es tan sólo cómo se entra en ella; el tema también es cómo se sale de ella. He pedido a Gustavo (Ruz) y a Roberto (Garretón) que hagamos el recorrido riguroso de cómo vamos a entrar en una asamblea constituyente y cómo vamos a salir de ella.

Enríquez-Ominami, de 36 años, considerado “díscolo” por sus pares de la Concertación hasta su reciente renuncia al Partido Socialista, así como un “fenómeno” electoral por la prensa, presidió en Santiago una reunión con sus asesores programáticos y un centenar de profesionales adherentes a su candidatura, la que emergió hace sólo dos meses.

Una encuesta le acaba de dar el 13 por ciento de las preferencias, contra el 37 y el 30 por ciento, respectivamente, de los veteranos contendores que le aventajan: el millonario derechista Sebastián Piñera y el concertacionista democratacristiano y ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

J.F.S.

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Marco Enríquez-Ominami: “Creo en la asamblea constituyente”

20.6.09

Alumnos del Instituto Nacional: “Para cambiar la educación se necesita una nueva Constitución”

Los estudiantes del Instituto Nacional en “ocupación cultural” desde hace dos semanas aseguran que “ningún diálogo para crear un proyecto de ley servirá para estatizar la educación pues la LOCE, que no ha sido borrada, sino que se le han hecho sólo maquillajes, no lo permite. Para cambiar la educación en Chile se necesita una nueva Constitución, pero ésta debe ser democrática, no como la anterior”.

La declaración aparece en un boletín en papel difundido por los alumnos, denominado “Pingüino Informa”.
Explican que la educación debe ser estatizada por cuanto la municipalizada es ineficiente y está en quiebra, y si se desea verdaderamente igualdad de oportunidades hay que comenzar por derogar las leyes impuestas durante la dictadura, como la municipalización.

Según ellos, el único organismo educacional capaz de dar igualdad a todos los chilenos es el Estado con sus ministerios y que una superintendencia –como propone el proyecto oficial- u otro tipo de fiscalizadores no resolverá el problema, ya que éstos serían elegidos por los mismos grupos de poder.


“La educación tiene que ser fiscalizada por la gente y ser administrada por la sociedad en conjunto”, sostienen.
El informativo precisa también que una ocupación cultural “es una nueva forma de movilización y protesta que rechaza la pérdida de clases”, combina “la acción reivindicativa y las demandas que como estudiantes históricamente hemos exigido” y fue aprobada “por mayoría democrática”.

Desmienten, asimismo, que estén asesorados por personas ajenas al movimiento.
Diariamente, agregan, hay actividades artísticas y culturales, charlas educativas y reforzamiento de materias, y aseguran que “las clases y materias continúan”, pues “a ningún alumno se le niega el derecho a la educación”.

Respecto del reciente altercado con personal de dos canales de televisión, aclaran que éste ingresó al establecimiento sin la autorización de sus ocupantes, aunque admiten que “nuestros compañeros se alteraron y el trato talvez no fue el más adecuado”.

J.F.S.

Foto: fotolog.com/institutanos

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Alumnos del Instituto Nacional: “Para cambiar la educación se necesita una nueva Constitución”

17.6.09

Cristián Cuevas: “El tema principal es asamblea constituyente y nueva Constitución”

Dirigente nacional de la CUT y del cobre participó en un foro en La Florida junto a coordinadores del movimiento ciudadano por una asamblea constituyente.

En este período de elecciones, llamó a poner sobre la mesa de debate los temas de los trabajadores.

La CUT está en esta iniciativa por una asamblea constituyente, por ir avanzando en más democracia para nuestro país, en más bienestar para los trabajadores, pero eso solamente va a ser posible si conquistamos el corazón de millones de chilenos", afirmó el dirigente nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre y actual precandidato de la nueva alianza electoral Concertación-Partido Comunista, Cristián Cuevas, durante un foro-debate realizado hace algunas semanas en la zonal suroriente de la entidad (La Florida), con participación de la Red de Estudiantes por la Asamblea Constituyente y el Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente.

El dirigente llamó a “romper las paredes para que entre esa nueva conciencia y esa nueva participación, y no dejarse derrotar por los medios de comunicación que instalan candidatos, que sacan candidatos, y muchas veces nuestro pueblo queda sometido a la mirada mayoritaria que dan desde el modelo y desde el poder”.

Instó también, en este período preelectoral, a exigir que en el debate prevalezcan los temas de los trabajadores. “Obviamente –apuntó-, el debate principal tiene que consistir en avanzar hacia una nueva Constitución que emerja desde una asamblea constituyente”.

“Hoy hemos decidido levantar el Pliego de Chile –añadió-, donde hay plena coincidencia en que para avanzar hacia mejores derechos para todos se necesita una nueva Carta Fundamental, pero una Carta que emerja desde el pueblo y no solamente desde la mirada academicista, sino con el concurso de todos los movimientos sociales, identitarios, culturales, sexuales, religiosos, políticos y de movimientos de trabajadores. Para eso necesitamos que esta demanda sea adquirida por millones. Porque no se trata solamente de un acuerdo entre cuatro paredes. Más de un candidato presidencial planteará hoy ciertas reformitas entre cuatro paredes, entre siete hombres nobles, donde no hay concurso ni participación de los ciudadanos. Eso tenemos que desarrollarlo y llevarlo al seno de las organizaciones sociales”.

Recordó que la actual institucionalidad es excluyente y que, aun llevando el nombre y la firma de Ricardo Lagos, sigue siendo en esencia antidemocrática, porque no fue zanjada por el conjunto del pueblo. Por ello, agregó, aspiraciones como la renacionalización del cobre y del agua, así como mejor salud y educación, no son posibles sin una nueva Carta Fundamental.

Más adelante, insistió en que lo que corresponde es luchar:

“Me reuní con los trabajadores contratistas de ENAP, que me venían a plantear que iban a conversar con la ministra del Trabajo para que se cumpliera la ley de subcontratación. Yo les dije: ‘Compañeros, los va a recibir la ministra, porque a mí me ha recibido, van a conversar, se van a sacar una foto y después les va a decir que no es posible. Entonces, lo que tienen que hacer es luchar. Porque la institucionalidad heredada, tanto del Código Laboral como de los tribunales, al servicio del poder empresarial, ya tiene una respuesta: no hay internalización de trabajadores contratistas, a pesar que hay una ley que el mismo Parlamento aprobó. Por lo tanto, lo que tienen que hacer es luchar, ir claritos adonde la ministra y decirle lo que piensan, no irse por las ramas. (...) Después vinieron los compañeros del salmón. Diez mil cesantes en la industria salmonera. El Estado entregó 480 millones de dólares para proteger esa industria... Los trabajadores no cuentan. En Lota, la zona del carbón, hay cerca de diez mil trabajadores en estos programas pro empleo y lo único que tienen es un empleo precario. Eso ha hecho el modelo, eso ha hecho esta institucionalidad. La gente pide pega, que se industrialice, pero no se puede hacer, porque la Constitución prohíbe que el Estado pueda desarrollar la industria. Por eso es necesario una nueva institucionalidad”.

Citó también el paro de los profesores: “Algunos dicen que están peleando por un bono. No, aquí hay una profunda crisis de la educación y la nueva LEGE no ha logrado resolver los problemas de fondo. Por eso estamos pidiendo una asamblea constituyente, no es por un problema de platas”.

Desprecio por los trabajadores

Cuevas destacó los procesos sociales y democráticos que se desarrollan en América Latina, que han resultado en nuevas Constituciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y comparó esa realidad con la chilena:

“Tuve ocasión de estar en el Parlamento venezolano para el homenaje por los cien años de Allende. Me impresionó ver un Parlamento tan diverso, de gente que no representaba a la elite. Había de todo: indígenas, mujeres, trabajadores, empresarios. Eso es lo que se conforma a partir de una asamblea constituyente. En el Parlamento de acá (chileno), uno ve el desprecio que sienten hacia los movimientos sociales los parlamentarios que están allí. Es una agresión permanente. Yo decía: ‘Ojalá que el pueblo viniera alguna vez a mirar la conducta de desprecio que tienen estos parlamentarios en contra de nosotros mismos’. Y muchas veces pasan por nuestras casas a pedirnos el voto mañana. Eso tenemos que ir eliminando, no hay que tener miedo”.

Un millón de firmas

El dirigente sindical reiteró las principales tareas del movimiento por una asamblea constituyente:

“Tenemos que conquistar y seducir a los millones que están fuera de este recinto (el auditorio municipal) para poder concretar una asamblea constituyente; si no, vamos a ser los poquititos de siempre, que vamos a aspirar a un deseo democrático, que vamos a querer profundizar esta democracia prisionera de la institucionalidad heredada. Tenemos que conquistar a los otros y a las otras, tenemos que saber cruzar el puente para conquistar a ese poblador que hoy día está enajenado a partir del sometimiento al propio modelo (político-económico). Podemos echarle la culpa al modelo, sin duda, pero también nosotros –y aquí hablo desde la izquierda- tenemos responsabilidad. Porque también tenemos que buscar mecanismos que nos permitan atraer y seducir a los ciudadanos, a los trabajadores, a esta posición”.

Llamó, en este sentido, a vencer “el derrotismo, el fatalismo y la quejumbre” y a construir y fortalecer la organización popular.

“La CUT está en esa disposición. Creemos avanzar en un proyecto de una nueva mayoría y esa nueva mayoría se hace con todos los descontentos, con todos los que no participan y todos los que de alguna manera han confiado en estos ‘procesos democráticos’, así, entre comillas, porque obviamente están sesgados y enmarcados en una institucionalidad y política de la doctrina de la seguridad nacional que se impuso en nuestro país en los años setenta y ochenta. Para nosotros, a nivel de la Central Unitaria de Trabajadores, esta demanda de una asamblea constituyente que emerja desde el conjunto del pueblo es parte fundamental de nuestro Pliego de Chile. Queremos hacer de él un instrumento movilizador. No queremos que el Pliego de Chile, que tiene todas estas aspiraciones que ya he planteado, se quede en un documento que reúna un número de firmas, sino llevarlo al conjunto de los trabajadores en asamblea para explicarles en qué consiste”.

Adelantó que la entidad espera reunir un millón de firmas para fines de julio próximo, pero puntualizó que dicho proceso debe ir acompañado necesariamente de movilización social.

“Si nosotros solamente nos quedamos en que queremos abrir los espacios para que entre en su plenitud la democracia a nuestro país y no le ponemos la movilización, no es posible. Si no somos capaces de lograr mayor organización y cohesión del movimiento sindical y social, tampoco va a ser posible. Y, por sobre todo, tenemos que organizar a los no organizados, porque la CUT debe transformarse en ese instrumento, en un instrumento que convoque a todos: desde los trabajadores organizados hasta los que no están organizados, del movimiento social y de todo el movimiento territorial que existe en las comunidades. De eso se trata: de ser un instrumento político y social al servicio de esa nueva mayoría. Y ese es el compromiso que la CUT tiene acá (junto al movimiento ciudadano por una asamblea constituyente): poder avanzar, concretar, hacer posible esto”.

Julio Frank S.

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Cristián Cuevas: “El tema principal es asamblea constituyente y nueva Constitución”

13.6.09

La publicidad

“A nuestro alrededor reverberan pantallas. ¿Qué dicen? Se podría entender sus mensajes perfectamente eliminando el audio. No están destinados a la comprensión, sino a la compresión; más que a ella, a la presión. (...) Al igual que Dios, (el mensaje publicitario) está en todas partes. Como El, asume la infalibilidad y exige obediencia. Como El, pide ser creído más allá de la razón: contra el absurdo y precisamente a causa de éste. (...) Como Dios, la publicidad se sitúa también por encima de toda crítica. En América Latina, la posibilidad de cuestionar a las autoridades políticas oscila entre cero y el infinito. La de objetar una mercancía permanece invariablemente en cero”.
Luis Britto García.

Fuente: Britto García, Conciencia de América Latina: intelectuales, medios de comunicación y poder, Caracas, 2002.

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La publicidad

6.6.09

La nueva causa de Juan Guzmán Tapia: una Constitución democrática

El juez que encausó a Pinochet, ya retirado de la magistratura, se ha comprometido activamente con el proceso hacia una asamblea constituyente en Chile.

“Estamos creando la democracia”, dijo a los participantes de un seminario del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Central.

Cuando Juan Guzmán Tapia dejó el Poder Judicial en 2005 luego de ejercer como ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, llevaba consigo el reconocimiento público como el juez que sometió a proceso a Augusto Pinochet en causas por violaciones de derechos humanos. Después de su retiro, se dedicó al ejercicio privado –especialmente la defensa de los pueblos indígenas-, fue Decano de Derecho de la Universidad Central y actualmente dirige el Centro de Estudios de Derechos Humanos (CEDH) del mismo plantel.

Ahora, sin embargo, el ex magistrado se ha autoimpuesto un desafío aun mayor: contribuir a la convocatoria a una asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución Política de Chile, auténticamente democrática, que reemplace la autoritaria promulgada en dictadura y reformada parcialmente por los gobiernos civiles posteriores. Una idea que parece haber prendido ya en la ciudadanía, salvo entre los políticos herederos de esa dictadura, sus medios de comunicación afines y los concertacionistas neoliberales.

El CEDH ha organizado ya dos seminarios de elocuentes títulos: “¿Necesita Chile una nueva Constitución?”, en agosto de 2008, y “Asamblea Constituyente: Un proceso posible en Chile”, realizado hace algunos días. El año pasado, además, la revista oficial del Centro, “Directo a lo Humano”, llevó como reportaje de portada el tema de una nueva Constitución.

Y la intervención de su director no se ha limitado a la formalidad académica: el viernes pasado se le vio en el Aula Magna de la Universidad Central en grupos de discusión integrados por estudiantes de diversos planteles universitarios y algunos secundarios, y por adherentes en general, estimulándoles a persistir en sus ideales.

Más aún: en octubre pasado anunció públicamente que marcaría su voto en las elecciones municipales de ese mes añadiéndole las iniciales “AC” (asamblea constituyente) para exigir una Carta Fundamental democrática, explicando que la vigente no lo era.

Un proceso posible

El seminario de la semana pasada (jueves 28 y viernes 29 de mayo) fue parte de la Primera Semana por la Asamblea Constituyente, organizada por la Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente y que incluyó también exposiciones y debates en las universidades Academia de Humanismo Cristiano y Alberto Hurtado. A la invitación del CEDH se sumaron activamente la Federación de Estudiantes de la Universidad Central (FEUCEN), presidida por Pablo Zenteno, y la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, así como el llamado Movimiento Académico y Estudiantil.

“Somos, en verdad, próceres. Estamos creando la democracia”, dijo Guzmán a los asistentes.

El programa consultó la exposición de los abogados y profesores Roberto Garretón e Hiram Villagra; los historiadores Sergio Grez y Loreto Correa; el sociólogo Gustavo Ruz; el académico Mario Concha; el director del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, y el embajador de Ecuador en Chile, Francisco Borja. Uno de los paneles más novedosos e ilustrativos fue el dedicado a las experiencias comparadas de las asambleas constituyentes realizadas en Colombia (1990), Venezuela (1999), Ecuador (2007) y Bolivia (2008).

Al final, los participantes aprobaron por unanimidad los acuerdos del encuentro, centrados en la educación cívica de la ciudadanía, la difusión y promoción de una asamblea constituyente y la reivindicación del legítimo derecho popular a la autodeterminación y a una Carta Magna plenamente democrática.

Una fiesta musical cerró el programa, el sábado 30.

Constitución generada por los ciudadanos y para todos los habitantes

El 25 de agosto del año pasado, el seminario “¿Necesita Chile una nueva Constitución?” reunió a panelistas tales como el ex Canciller de la Concertación Enrique Silva Cimma, el abogado ex DC Hernán Bosselin, la jurista Graciela Alvarez y el actual asesor del senador Eduardo Frei, Pablo Ruiz-Tagle, entre otros.

Las exposiciones fueron publicadas posteriormente en un libro del mismo título, en el cual Guzmán -abogado y protagonista del documental “El juez y el general”, quien reconoce haber celebrado el golpe militar de 1973 y haberse “reconvertido” después- afirma que una Constitución debe ser generada por todos los ciudadanos de un país y para todos sus habitantes.

He aquí algunas de sus ideas:

“Una Constitución que nace impuesta por un gobierno autoritario, como la que rige aún en Chile, no puede considerarse democrática, por mucho que haya sido objeto de más de cien enmiendas”.

“Pero, además de la forma como se debe generar una Constitución democrática, debemos analizar las distintas herramientas creadas por la Constitución de 1980 y determinar si en sí son o no democráticas. Como, por ejemplo, la implementación del sistema binominal para la elección de los parlamentarios; la intervención del Senado en el nombramiento de los miembros de la Corte Suprema y si dicha intervención lleva a la politización de la justicia; si el nombramiento de los magistrados debe o no ser realizado mediante entidades técnicas y no políticas, como es el caso de los consejos nacionales de la magistratura, existentes en la mayoría de los países más desarrollados; si todos los derechos fundamentales o humanos deben ser protegidos o sólo unos pocos, como ocurre en la Constitución del 80, etc.”.

“Llama la atención, por ejemplo, que en una Constitución de un país tan diverso como es Chile, en el cual conviven numerosos pueblos que tienen distintas culturas, idiomas, costumbres, creencias y tradiciones, no se mencionen éstos, como tampoco sus derechos fundamentales, entre ellos el derecho a autodeterminarse y el derecho a la diversidad. Esta omisión es reveladora de la visión excluyente de quienes la redactaron y de la entidad promulgadora. No puede una Carta Fundamental prescindir de su gente, de su historia y de su importancia en lo social, lo político y lo cultural”.

“Lo que importa al promulgarse una Constitución es que estén representadas las mayorías verdaderas y no una minoría que pueda vetar su generación, sus enmiendas y las leyes que requieren de quorum calificados. La nuestra de 1980 bloquea el nacimiento de una Constitución democrática, la eliminación de instituciones antidemocráticas o la protección de todos los derechos humanos”.

“Una Constitución es el marco jurídico básico dentro del cual se da forma a las distintas instituciones fundamentales para el desarrollo de la actividad política, económica, social y jurisdiccional de un país. Es el cuerpo jurídico más importante, dentro del cual se diseñan los demás, y es el principal texto garante de todos los derechos fundamentales de las personas. Por eso, una Constitución debe generarse por los ciudadanos de un país y para todos los habitantes de éste”.

Seminario del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Central y la Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente. Arriba: afiche del seminario.

Julio Frank S.

Imágenes: CEDH

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La nueva causa de Juan Guzmán Tapia: una Constitución democrática

2.6.09

Dorfman censurado

Estuvo en Chile, su país, a comienzos de mayo, presentando su nueva obra, “Americanos”. Concedió entrevistas a numerosos medios, principalmente radios y diarios. Aquéllas no tenían cómo evitarlo, pero estos últimos, con tiempo suficiente para pensarlo dos veces, terminaron por censurar algunas de sus opiniones.

¿Cuáles, por ejemplo? Que Chile sufre todavía una Constitución Política opresiva y parchada, y que necesita, por lo tanto, una nueva y plenamente democrática. Nada menos. Para mitigar el daño, el escritor chileno Ariel Dorfman, respondiendo al autor de este blog, “Notas al margen”, reiteró desde Estados Unidos:

La Constitución legada por la dictadura es una chaqueta de fuerza que impide una serie de reformas que ahora, con la crisis, se vuelven aún más imperativas. Chile necesita una Constitución plenamente democrática votada por su pueblo en elecciones libres y secretas.

J.F.S.

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Dorfman censurado