Digna de mejor defensa
Los jugadores de la selección juvenil de fútbol de Chile fueron reprimidos violentamente en Toronto luego que intentaran traspasar una barrera hacia su hinchada. El gobierno, parlamentarios, la mayoría de la prensa y prácticamente todos los chilenos anónimos se mostraron indignados por la desmesura policial contra sus jóvenes e inexpertos representantes y por la afrenta recibida como país.La propia Presidenta Bachelet manifestó malestar y su gobierno, a través del canciller Foxley, envió una nota en tal sentido a su similar canadiense, en tanto parlamentarios oficialistas y de oposición coincidieron en exigir una actitud firme ante un hecho de esa naturaleza. Gran parte de la prensa nacional, encabezada por el medio que transmitía en directo los partidos (TVN), reflejó con estupefacción y dolor el agravio sufrido en tierra extranjera, mientras algunos hinchas menos moderados se quejaban de racismo y apuntaban su cólera hacia los responsables.
¿Una manifestación popular más de patriotismo? Cuando la selección clasificó para las semifinales ya se escuchó algunos bocinazos de celebración en las calles. Horas antes del partido ante Argentina, algunos se anticiparon a vender banderas. Y aunque el primer gol trasandino pareció aminorar el fervor, las posteriores expulsiones, el mal arbitraje, la ira de jugadores y público al consumarse la caída y los incidentes finales tras los cuales nueve futbolistas terminaron golpeados, detenidos y esposados, transformaron la pasión deportiva en una indignación nacional que la alegría por el tercer puesto final no podrá borrar.
Una reacción natural y explicable, pero hay algo que no calza. Cabe preguntarse con cuánta frecuencia tal cantidad de chilenos acostumbra a tomar sus enseñas nacionales para alentar y defender lo que le es propio. Por ejemplo, sus ideas, intereses y manifestaciones autóctonas amenazados por la globalización indiscriminada; su arte, su música en especial, su patrimonio cultural e histórico, sus recursos naturales; cuántos muestran tanta entrega colectiva por acontecimientos ajenos a los futbolísticos o tenísticos cuando éstos ofrecen expectativas de triunfo y los transmite y anima la televisión.
Bastonazos en casa
Chile es campeón mundial de hockey-patín femenino, pero sus jugadoras, como gran parte del deporte no rentado, no han recibido el equivalente apoyo estatal; peor aún, Chiledeportes, la subsecretaría especializada del gobierno, está siendo investigada por una millonaria malversación de fondos. Tampoco han recibido la consideración de los medios informativos, salvo durante unos pocos días. La televisión en particular, que se entusiasma con algo cuando su masividad lo hace rentable, incluso es víctima de su propia avidez comercial: un solo canal, el que adquiere los derechos respectivos, puede informar oportunamente sobre los goles del campeonato de fútbol local. Parte de la prensa, además, se ha dedicado a farandulizar también el balompié: uno de los damnificados fue Luis Jiménez, quien renunció a la selección adulta afectado por un supuesto triángulo amoroso. Y ahora se explota al juvenil Arturo Vidal.
En otros ámbitos, la cueca, la danza nacional del país, revive popularmente apenas durante los días de Fiestas Patrias; las etnias originarias viven restringidas y aisladas; los principales recursos naturales son depredados nacional y transnacionalmente, mientras predomina una indiferencia por la política como tal y el país como conjunto. Los chilenos en el exterior, tan alabados por su aliento en Canadá, están privados de votar. Lo que se ve habitualmente no es, por lo tanto, un interés común por el curso de la política, la economía, la cultura y la sociedad en que se vive.
Los bastonazos desarrollados en las costillas subdesarrolladas no pueden ser lavados si no existe una auténtica defensa de la nacionalidad; para empezar, la costumbre de hacer ondear la bandera no sólo cuando hay placer lúdico e interés comercial de por medio.
Julio Frank S.
Etiquetas: Sociedad
Digna de mejor defensa




























2 Comments:
Realmente vergonzoso lo de la injustificada y violenta represión policial contra los jugadores de Chile. Pienso que no sólo con una explicación y diplomática disculpa de Canadá debería terminar el asunto, creo que debería haber una sanción disciplinaria a la organización deportiva de ese país como así también a la policía interviniente.
No menos vergonzoso fue el arbitraje.
Saludos santiagueños.
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Jorge S. King, at 23/7/07 11:53 AM
Hola,
Interesante la pregunta de la unificacion nacional por el futbol, pero tambien pregunto, porque los Chilenos critican furiosamente la actitud y acciones supuestamente racistas y/o abusivas de la policia en Canada, mientras en Chile, lo mismo racismo (y clasismo) y abuso pasa regularmente...sin algun rechazo publico o accion colectivo???
Hay una discusion valoroso, si puedes separar algunas peleas personales y palabras fuertes en http://c.hileno.com/2007/07/chile-canada-fifa-police-brutality.html
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tomasdinges, at 26/7/07 5:40 PM
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