Bicentenario estilo conservador

Países latinoamericanos se acercan con problemas a sus 200 años de vida independiente. A Chile, sin embargo, ya se le ha declarado “feliz”.

“Así somos los chilenos”, fue el ancho y sorpresivo titular principal del periódico local más influyente el pasado 22 de octubre, seguido por una información con grandes gráficos que denominaba “el primer estudio nacional sobre cambios culturales en el país”. Era la llamada Encuesta Bicentenario, realizada conjuntamente por la Universidad Católica y la firma especializada Adimark -todos, de tendencia conservadora-, cuyos resultados están siendo difundidos periódica y exclusivamente por el decano de la prensa nacional.
El Mercurio ponía énfasis en la alta aprobación a sentimientos tales como el orgullo por la patria y la historia nacional, la identificación con el país y la sensación que éste es “el mejor para vivir en América Latina”.
Los titulares interiores decían “Los chilenos están más satisfechos con su vida” (rector Pedro Pablo Rosso), “Esta es la primera buena encuesta sobre los cambios culturales en Chile” (sociólogo Eduardo Valenzuela) y “¿Somos felices?”, un largo artículo del director de la empresa investigadora, Roberto Méndez, que en su bajada de título ponía en duda la histórica frase en contrario pronunciada hace un siglo por un político. Y agregaba: “Los chilenos (además) parecen satisfechos de su aspecto físico, de su estado de ánimo y de su salud”.
La siguiente entrega difundió los resultados relacionados con la familia, señalando que se había detectado en ella una disposición casi incondicional a la unidad interna y un rechazo transversal al aborto.
¿Felicidad pública o privada?
Entretanto, Canal 13, de la corporación de televisión de la citada universidad, lanzará en los próximos días la segunda temporada de documentales de su Proyecto Bicentenario, “Mi mundo privado”, centrado, como su título indica, en la historia de algunas familias en particular.
Los medios de comunicación de fuerte y amplio ascendiente en la opinión pública, como ésos y otros, son capaces de imponer su pauta informativa con un tipo de agenda que -como teoriza el sociólogo Eugenio Tironi- quizá no signifique persuadir sobre cómo pensar, pero sí sobre qué pensar. Pero ocurre que, en este caso, las “sugerencias” sobre qué pensar no toman en cuenta la influencia de la pobreza derivada de la desigualdad económica ni la escasa participación social de los ciudadanos, dos factores insoslayables en cualquier democracia que se respete.
Que los chilenos seamos felices o nos estemos acercando a la felicidad como nación no parece una sensación que se identifique con la mayoría, particularmente la población fuera de los estratos altos. Aquí hay opiniones y estudios divergentes.
Ambigüedad
Al recordar los doscientos años de la Independencia, Chile ha cambiado. (...) Desde un lado se aprecian trazas de una fuerte y sólida identidad nacional. Pero desde otro lado se vislumbran recuerdos de un país que se siente humillado por sus propios conflictos violentos u odios irreconciliables. A veces, ‘Nosotros los chilenos’ se describen orgullosamente como acogedores y amigables. Como un país que funciona y progresa. En otras ocasiones, las del abatimiento, como flojos y dejados, sin respeto por los demás, chaqueteros y envidiosos. A ratos, como un pueblo valiente y aguerrido, pero en otros como un pueblo apocado y sin personalidad. Recordando epopeyas nacionales se afirma la existencia de una nación unida e integrada, y en otras circunstancias se piensa que Chile es un país que se engaña a sí mismo pues calla la parte oscura de su historia.PNUD, Desarrollo humano en Chile: Nosotros los chilenos, un desafío cultural, 2002-2004.
A pesar del fuerte desarrollo económico durante la década pasada (1990), la mitad de los entrevistados por el PNUD se ve a sí mismo como un ‘perdedor’. En cambio, sólo un 38% se declara ‘ganador’.PNUD, Ibíd.
Materialismo
Las grandes gestas en pro de la igualdad, de la erradicación de la pobreza y a favor de la democracia significan poco. Sin embargo, la disponibilidad de teléfonos públicos, el aumento de policías en las calles o de computadores en las salas de clases, los kilómetros de polvo pavimentado y las rebajas de las tarifas de los servicios públicos son valorados por los votantes de hoy.Pablo Halpern, Los nuevos chilenos y la batalla por sus preferencias, 2002.
Al regreso del destierro me encontré con un Chile inferior al que había conocido durante la primera mitad de mi vida y, por lecturas, al de toda la República. Más crudo y cruel. Mucho menos cultivado, educado e instruido. La educación de niños y jóvenes ha sido desde hace treinta años peor que la recibida por mí y por mis padres y abuelos (…) En la vida cotidiana de las generaciones que sucedieron a las nuestras predominan la vulgaridad y la violencia, los deseos conscientes e inconscientes de lucro y éxito, un materialismo grosero y egocéntrico individualista, un racionalismo de raciocinios superficiales y no de razón equilibrada, distributiva, humana. Es evidente que nuestras experiencias no habían sido ideales y justas. Pero el grado de brutalidad y hedonismo actuales sobrepasan lo pésimo que nostros hubiéramos vivido en el pasado.Armando Uribe, Carta Abierta a Agustín Edwards, 2002.
Desigualdad
Lo verdaderamente notable, quizá tanto como la inequidad de un país donde en 2000 el 10% más rico de la población tiene un ingreso promedio por persona 39,7 veces mayor que el 10% más pobre, es que esta distribución de la riqueza no desate por sí misma explosiones de descontento o agrupe a grandes mayorías en pos de cambios de fondo en la sociedad chilena que quieran alterar ese patrón. Ese fue el verdadero propósito detrás del golpe militar de 1973: evitar que se modificara la estructura de la propiedad, concentrada en muy pocas manos, uno de los principales factores que explican la mala distribución del ingreso en Chile. (…) La insubordinación de los rotos fue aplacada a sangre y fuego, y la represión dejó instalado el miedo al cambio por unas cuantas generaciones. Ahí reside el secreto de la estabilidad de la democracia chilena con la actual distribución del ingreso. En el miedo.Manuel Délano, Santiago de los extremos, en: Zapping al Chile actual: mosaico de luces y sombras, 2004.
Participación
(…) al analizar la democracia chilena aparecen como debilidades sustantivas de ella los insuficientes niveles de participación ciudadana y sus escasas capacidades deliberativas, al tiempo que se revelan sus todavía preocupantes índices de intolerancia y discriminación.Fundación Ideas, Retrato de sociedad 2003: observatorio de opinión pública.
El cierre de los espacios públicos, la segregación espacial y la fragmentación social, la falta de lugares de encuentro entre personas de diferentes clases sociales, el miedo al disenso y la desconfianza internalizadas, sumadas al individualismo, han contribuido a la intolerancia a la diversidad y a percibir a los otros como lejanos y en algún punto amenazantes. (…) La sociedad chilena aparece como una sociedad poco democrática, donde la desconfianza hacia los demás está entronizada.Loreto Rebolledo, Percepciones de los sectores populares sobre la libertad de expresión, 2000.
(…) lo nuevo en el Chile post dictadura no es la estructura social y política en sí, sino las técnicas gubernamentales para sostenerla. La represión militar fue reemplazada por estrategias como los sondeos de opinión pública, los llamados oficiales a la participación ciudadana y los procesos electorales. El detenido análisis que hace Paley de estas ‘técnicas democráticas’ es uno de los aportes más significativos de su libro. Un buen ejemplo se refiere al uso –y abuso- de las encuestas como parte del engañoso marketing de la democracia. Supuestamente uno de los mayores esfuerzos democráticos para ‘escuchar a la gente’ y representar su punto de vista en la discusión de las políticas públicas, las encuestas en verdad construyen ‘opinión pública’, explica Paley. Esta construcción de opinión pública, que la gente recibe de vuelta como si fuera el retrato de su propio sentir, apunta a un tipo específico de ciudadano: el ciudadano consumidor de la democracia neoliberal.Isabel Awad sobre: Paley, Julia, Marketing Democracy, Power and social movements in post-dictatorship Chile, 2001.
Educación y cultura
(…) se encontraron con que los chilenos están, en términos de actividades de tiempo libre, altamente centrados en el hogar: mucha televisión y radio, y escaso consumo cultural. Apenas el 17% dice que lee libros con frecuencia, y las idas al cine, conciertos o ballet son bastante escasas (con un 13%, 11% y 6%, respectivamente).Collect y Visión Humana, Chilescopio 2005, emol.cl.
El 23% de los encuestados dice que sale a vitrinear, y es la más importante de las actividades realizadas en espacios públicos y masivos.Ibíd.
Población de 15 y más años sin educación o con enseñanza básica o media incompleta (2002): 46,5%
Tironi Barrios, Eugenio, y otros, Cuánto y cómo hemos cambiado los chilenos: balance de una década, 1992 y 2002.
No habla ni entiende otro idioma distinto al castellano: 72%
Encuesta Bicentenario UC-Adimark, 2006.
Valores
Estrategias de adaptación al sistema económico:
-Conformismo amoral (lo único que importa es satisfacer necesidades sin consideración por el prójimo): 33%
-Conformismo activo (dentro de las reglas del juego existentes): 24%
-Conformismo motivado (confiado, entusiasta y emprendedor): 20%
-Conformismo deferente (hacer todo lo que se espera de uno): 9,0%
-Inconformista: 9,0%
PNUD, Desarrollo humano en Chile: Nosotros los chilenos, un desafío cultural, 2002-2004.
Duda final
Que se pueda ser feliz con esas carencias, debilidades y aspiraciones incumplidas podría hablar bien del sentido de la vida y de pueblo. Pero habría que escucharlo si no directamente de los aludidos, al menos de intermediarios que les consideren también seres sociales, con derecho y deber de participar auténticamente en la construcción del país.
Julio Frank S.
Imagen: bicentenario.gov.cl
Etiquetas: Bicentenario, El Mercurio, Sociedad
Bicentenario estilo conservador


























2 Comments:
Como siempre un post muy interesante, lleno de datos e información. Es increíble como uno puede explicar todo o casi todo con encuestas o adaptarlas para un fin deseado.
Hace poco vi los resultados de una encuesta sobre "orgullo patrio y nacionalismo" a nivel internacional, donde Chile figuraba en los primeros lugares, casi al mismo nivel de EE.UU. Ahora me preguntó si utilizaron los datos que dices que menciona el diario aquel porque los comentarios eran similares ...
Sin embargo, está claro que queda mucho por hacer.
Saludos
By
Noticias del Viejo Mundo, at 1/11/06 6:31 AM
Un post excelente ya que nos da la posibilidad de hacer muchas comparaciones... Es verdad que Chile ha cambiado, ha desarollado bastante durante las últimas décadas y ahora con una democracia bastante fuerte recibimos los primeros resultados, si podemos llamar así el desarollo.
Lo que a mí me llama más la atención, y eso es más general no solo respecto al Chile es lo de felicidad. ¿Como podemos medir la felicidad? Mejor aún, ¿se mide la felicidad? Se suele usar los índices del desarrollo etc. Pero, ¿está suficiente? A mi me parece que es importante tomar en cuenta la opinión pública aunque puede extrañarnos, especialmente cuanto ponemos aquellas respuestas cerca de algunos índices...
Más yo no sé pero sería interesante leer más, incluso algunas interpretaciones... Para terminar con algo de positivo, recuerdo haber leido que chile sale muy bien en los índices de corrupción (#21 en el mundo) esto es seguro algo de muy positivo para cada sociedad, especialmente la en transición... Eso, así como el pasado de chile (me refiero a las instituciones desarollada de la pre-dictadura) nos hace esperar..
By
Anastasia, at 2/11/06 1:26 AM
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home