Un golpe por dentro

Un desempeño simultáneo de funciones periodísticas y publicitarias como el de la conductora de noticias de Canal 13 Soledad Onetto es un aporte propio al debilitamiento de la profesión.

El Sindicato Nacional de Periodistas de Francia (SNJ-CGT), a su vez, definió 2005 como el año más “negro” desde 1944 debido –explicó- a la concentración de la propiedad de los medios escritos y audiovisuales, el cierre de diarios y cadenas, los despidos, los ataques contra la independencia de los periodistas, los allanamientos a redacciones y domicilios, los cambios de orientación informativa, la prioridad de la prensa “rosa” y la transformación de los medios de comunicación más importantes en instrumentos de propaganda, entre otras causas.
Y en ese oscuro diagnóstico pueden incidir además factores pertenecientes a las propias filas gremiales, donde hay modelos a seguir tanto por el público como por las generaciones jóvenes -y también antiguas- de periodistas. Uno de ellos es el conductor o presentador de noticias en televisión, sobre todo aquel que goza de alta sintonía.
Doble función
Los “pitutos” o trabajos adicionales circunstanciales para obtener ingresos extra son una verdadera institución en varias profesiones, especialmente en el periodismo. Soledad Onetto es la conductora titular del noticiario Telenoche de Canal 13, de la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile; paralelamente y en forma regular aparece promoviendo la venta de artículos electrónicos y últimamente de vestuario escolar en catálogos impresos y spots de televisión, contratada por una de las multitiendas chilenas más grandes y avisador estable del medio. De este modo, ella –junto a Macarena Pizarro, conductora de noticias de Chilevisión- se ha convertido en prototipo de este peculiar “estilo bidimensional” de la profesión.
El proceso que dio origen a todo esto no es difícil de trazar: sagaces estrategas del marketing, pendientes de las variaciones del rating televisivo y de los resultados de las encuestas de opinión, se enteraron de qué periodistas de exposición diaria en la pantalla tenían mejor “llegada” ante su teleaudiencia –un apetitoso cliente potencial-, de cuáles entre ellos aparecían mejor evaluados en los sondeos, al margen, eso sí, de la calidad de las pautas informativas y del contexto de las noticias mismas. Onetto y Pizarro –jóvenes y atractivas, además- aparecieron en los primeros lugares.
Periodista “R”
Esas funciones paralelas, sin embargo, no debieran resultar tan expeditas en el periodismo, considerando la especificidad de algunas de sus normas éticas, particularmente las relativas a la separación de lo periodístico de lo institucional –relaciones públicas, publicidad.
El código respectivo del Colegio de Periodistas de Chile, en su artículo 22°, señala que “ningún periodista podrá introducir en el medio de comunicación en que trabaja, mensajes que favorezcan a la empresa, persona o institución para la que realiza simultáneamente labores de relacionador público, asesorías o similares”. En este sentido, ¿puede un conductor de noticias en las condiciones descritas evitar un mensaje favorable a la empresa aunque no haga referencia alguna a ésta? ¿Ninguno de sus miles de televidentes le habrá asimilado involuntariamente a la “R” que identifica, en este caso, a la multitienda? Más aún, ¿cómo informará sobre un tema comprometedor para ésta? El pasado 14 de febrero, sin ir más lejos, junto con la celebración del Día de los Enamorados, otros noticiarios nocturnos de la televisión abierta de Santiago repitieron una información sobre las pronunciadas diferencias de precios del vestuario escolar. ¿En qué momento lo hizo el del 13?…
Al respecto, el artículo 18 del Código Deontológico de la FAPE es perentorio:
A fin de no inducir a error o confusión de los usuarios, el periodista está obligado a realizar una distinción formal y rigurosa entre la información y la publicidad. Por ello, se entiende éticamente incompatible el ejercicio simultáneo de las profesiones periodísticas y publicitarias.
¿Quiénes ganan? Un empresario, que busca mayor éxito en su negocio; una periodista, que obtiene una remuneración extra, y un canal, que mantiene satisfechos a avisador y empleado. El público, en tanto, o no entiende bien lo que ocurre, o no le importa. Y lo que está ocurriendo es que la persona que le cuenta las noticias ha dejado permear su imagen profesional para fortalecer no el mensaje informativo, sino el comercial.
El recado de fondo de todo esto es que el periodismo está tan debilitado que ya no es capaz de generar éxito profesional y menos aún económico, de modo que es necesario pedir ayuda a otros campos más rentables aunque ello signifique deteriorarlo todavía más ante los ojos del público, de quienes lo manipulan para mantenerlo así y de los propios periodistas.
Por eso los dirigentes franceses llaman a “resistir los ataques a la integridad de la información” y, en particular, a “no volver a aceptar los dictados de los servicios de marketing, de la publicidad o de las encuestas de audiencia”.
El periodismo se mide por la calidad de la información que entrega; si se parte por cuestionar su capacidad de sustento diario, es mejor dedicarse a otra cosa.
Julio Frank S.
Fotos:
universidiario.cl
Ripley
Etiquetas: 1. PERIODISMO, Publicidad
Un golpe por dentro


























3 Comments:
Gran tema.
Lo primero: ¿cuál es el mérito de un periodista que se sienta en un estudio de TV a repetir lo que dice el telepromter? Siempre me lo he preguntado. Porque, en general, los lectores llegan a leer los textos (que, por supuesto, redactó otro) y a saber de qué tratarán los enlaces y las notas.
¿Hace cuánto que Macarena Pizarro no redactará un texto interpretativo? La he visto en el noticiario y, cuando le toca preguntar es buena e incisiva, pero ¿no está la 'magia' en preguntar en el momento y no en repetir unas preguntas previamente pauteadas?
Soy una convencida que, el mérito que se les atribuye a los lectores de noticias (y que son periodistas, pues antes por lo general eran locutores) está en la capacidad persuasivo-comunicativo con la que entregan los mensajes a los receptores, pero no en su trabajo periodístico propiamente tal (no sé si me explico).
Y bueno... está bien que estas chicas se ganen algún dinero 'extra' haciendo publicidad a uniformes y productos varios de las multitiendas. Pero sería mejor seguir viéndolas en lo que se refiere a su trabajo... no sé, siento que se salen un poco del riel de la profesión. Sobre todo si pensamos que en la universidad nos enseñan que en nuestro trabajo, lo que más debemos evitar es la figuración.
Saludos Cordiales. Nos leemos.
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Verónica Reyes Serra, at 20/2/06 11:58 PM
No es la figuración, Verónica. Es tan simple como decir que se distorsiona el mensaje periodístico (en televisión, te recuerdo, basta con aparecer en pantalla sin decir nada) y que por algo el tema está en el código de ética profesional no sólo chileno, sino español y de otros países.
Respecto de lo demás, da para hablar mucho...
Un saludo.
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Austral, at 21/2/06 8:55 PM
A mí por lo menos no me influye que aparezca tal o cual personaje de la TV haciendo publicidad, me procuro mis propios criterios al momento de elegir, no porque me lo diga Soledad, Macarena u otros. Para la gran masa quizá sea importante reconocer a alguien que ven a diario recomendando un producto o servicio. En cuanto a ética, ¿qué va quedando de ella en este mundo dominado por el vil dinero? Además, ¿qué nos pueden enseñar los españoles precisamente de ella?
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Luis, at 15/4/06 8:42 PM
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