Espíritu académico compitiendo en el mercado
Las universidades chilenas investigan y registran minuciosamente debilidades y anomalías del ejercicio periodístico, pero su excesiva oferta de profesionales también contribuye a éstas.
Una de las funciones de las universidades es investigar la realidad que las circunda y evaluar la aplicación de su aporte académico y formativo más allá de sus aulas. Las escuelas de periodismo de las universidades de Chile y Católica, por ejemplo, son fuertes, entre otras áreas, en la investigación y evaluación tanto del ejercicio profesional y como del comportamiento de los medios de comunicación.
Registro a distancia
La Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica de Chile edita anualmente la publicación denominada Cuadernos de Información, que contiene numerosos estudios, artículos y reseñas sobre esta materia. Entre sus contenidos más recientes figuran el defensor del lector, los dilemas del periodismo frente a la reforma procesal penal, medios y empresas de relaciones públicas, el lobby y la prensa en Chile, la contaminación del discurso periodístico y otros.
La propia vicerrectora y ex directora de la carrera, Silvia Pellegrini –hermana del actual entrenador del club español Villarreal-, ha sido una de las más laboriosas y críticas al respecto. En su “Medición de la calidad de la prensa en Chile” puntualiza sobre las fuentes periodísticas:
“a) Los medios dejan a las fuentes la iniciativa del material noticioso o incluso del enfoque y recogen casi indiscriminadamente el material proveniente de conferencias de prensa.
b) Se puede percibir un vínculo pernicioso de cierta dependencia entre medios y fuentes que puede caracterizarse como un trueque implícito de ‘tú me das plataforma/yo te doy información’. Esto se valida con el escaso número de fuentes sumado a una tendencia de los medios a tener fuentes habituales en las diversas áreas.
c) La baja cantidad de fuentes por noticia, sumada a la falta de implicancia del periodista en las noticias, impide la contextualización de los hechos y también un proceso de aproximación de la noticia del país al individuo corriente.
d) Hay un exceso de fuentes oficiales. Esto tiene como contraparte positiva el que generalmente se trata, en esos casos, de fuentes autorizadas e identificadas, y, como riesgo, ser otra forma de pérdida de iniciativa del medio”.
Descripciones y conclusiones de ese tipo y otros abundan en los trabajos de las escuelas de periodismo de las dos principales universidades chilenas. El Instituto de la Comunicación y la Imagen de la Universidad de Chile (ICEI) mantiene, a su vez, el Centro de Estudios de la Comunicación, que ha desarrollado diversas investigaciones sobre periodismo y medios. Las más recientes abordan temas tales como prensa y espacio público; prensa y transición; concentración del mercado de los medios, pluralismo y libertad de expresión; intimidad y vida privada, y políticas públicas, prensa y discriminación, entre otros. Dos de sus docentes más destacados son Guillermo Sunkel y Juan Pablo Cárdenas, este último, Premio Nacional de Periodismo 2005.
Después veremos…
¿La tarea de las universidades respecto de la calidad periodística y de los medios llega sólo hasta allí? ¿Su incumbencia es nada más que teórica y analítica? Sunkel, autor, en conjunto con su colega Rafael Otano, del estudio “Libertad de los periodistas en los medios” (2000), señala: “(…) hay que añadir la saturación del mercado, como consecuencia de la explosión de Escuelas de Periodismo en los años 80. La dificultad de conseguir trabajo en estas circunstancias hace que los aspirantes se muestren en general complacientes con sus eventuales empleadores y que tengan un gran temor por perder su puesto laboral. Malas condiciones para ejercer la imaginación y la autonomía”.
Entre 1987 y 2000, en efecto, el número de matriculados en periodismo creció en Chile de manera exorbitante: más de 1.300 por ciento, de 550 a 7.845 alumnos. En 1990, el total de titulados fue sólo 20, pero en 2002 se disparó a 825, aproximadamente 400 veces más. En la década de los ’70 no más de cinco planteles llegaron a impartir la carrera a lo largo del país; el año pasado eran 38.
¿Cómo absorbió la educación superior chilena esa repentina avalancha de potenciales informadores públicos? Con un sistema de universidades privadas que debían competir con las tradicionales. Si bien aquéllas comenzaron discretamente, las nuevas condiciones políticas, en particular su asociación con la economía de libre mercado, les dejaron una pista acondicionada para el despegue. Aunque la mayor parte de los estudiantes sigue prefiriendo las universidades antiguas –entre éstas, algunas privadas, como la Universidad Católica-, las nuevas son especialmente activas no sólo en docencia, sino también en un plano distinto pero inevitable cuando se trata de competir en el mercado: la promoción institucional. Todas, sin embargo, han debido incorporar una estrategia publicitariamente agresiva como herramienta indispensable para su subsistencia, ya que requieren atraer para sí a un “cliente” estudiantil que postula en forma masiva cada año sin importar, ni a oferentes ni a interesados, que el desempleo en carreras como periodismo sea alto y no estacional. Total, después se verá…
Círculo vicioso
Hay otro fenómeno: un círculo vicioso, que parte cuando las universidades forman a muchos periodistas, continúa cuando muchos de esos periodistas no tienen cabida en los medios de comunicación porque éstos son insuficientes para esa oferta y que cierra cuando una parte considerable de esos profesionales vuelve a su casa de estudios para, desde allí, contribuir a formar otro buen número de futuros egresados que se verán imposibilitados de integrarse al mercado laboral, muchos de los cuales volverán… etc.
Juan Pablo Cárdenas –director, además, de la radio de la Universidad de Chile- dijo al respecto en una entrevista al diario El Mercurio (11-9-2005): “Hay un número excesivo de escuelas de periodismo que contrasta con la realidad que a mí me tocó vivir como estudiante. Creo que hoy las escuelas de periodismo son la principal fuente de trabajo de los periodistas que egresan y que llegan a trabajar ahí como profesores. Hay más escuelas que medios”.
No deja de ser curioso: periodistas-profesores de nutrido currículum académico y/o fructífero desempeño en los medios, con un criterio interpretativo y crítico ya formado y desarrollado, y con un empleo estable detrás tienen como uno de sus deberes investigar y analizar un desempeño en el que es común la menor preparación y experiencia, eso de “echando a perder se aprende” o la marginación de reporteros o editores sin mediar explicación. En la práctica, es tarea frecuente de esos estudiosos registrar lo mal que lo hacen otros, sin que puedan influir más al interior de los medios para reducir el problema. De este modo, muchos y excelentes periodistas trabajan en aulas universitarias para grupos reducidos y con poca difusión, mientras su potencial contribución mediática permanece al margen de miles de personas por una cuestión de mercado. El flujo del aporte académico hacia las salas de redacción es ínfimo comparado con el de la experiencia práctica de los periodistas que vuelven como profesores, experiencia no exenta, lamentablemente, de las mismas deficiencias que los investigadores describen en sus estudios.
Debilidades y anomalías actuales de una profesión que ayudan a entender el mal pie en que se encuentra.
Julio Frank S.
Imagen: cuadernos.info
Etiquetas: 1. PERIODISMO
Espíritu académico compitiendo en el mercado


























2 Comments:
Otra de las cosas que me parece muy grave, es que muchos estudian periodismo por opción y no por vocación.
Recuerdo cuando estaba en primer año y el profesor de Informativo nos preguntó a todos: "¿Por qué están aquí?" La mayoría dio respuestas tales como: "fue en lo único que quedé", "yo quería tal carrera pero quedé en esta", "no lo sé".
Fuimos muy pocos los que respondimos algo más "de espíritu". Y eso que estudio en una universidad tradicional... me imagino que en las privadas el panorama debe ser más o menos parecido.
En fin... de todo hay en la viña del señor.
Saludos cordiales.
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Verónica Reyes Serra, at 5/1/06 11:35 PM
Me parece gravísimo lo que leo en este blog, a pesar de que ya lo sospechaba.
Hay muchos periodistas, y muchas escuelas de periodismo, y pocos medios.
Un camino para la salvación, sería que los periodistas empezaran a aportar en las empresas a través de políticas de comunicación hacia el exterior y hacia los empleados.
Que los mismos periodistas creen nuevos medios, lo que ya es bastante posible gracias a Internet, pero lástima para ustedes que la rentabilidad es bajísima. Esto principalmente porque las empresas pequeñas son intensivas en mano de obra, y eso implica que la mayor parte de sus costos se van en sueldos... al bajar costos para sobrevivir obviamente bajan los sueldos.
Más grave aún es la situación si consideramos la tendencia mundial del periodismo ciudadano, y sobre todo que en nuestro país dudo mucho que las escuelas lo estén tomando en serio. Los periodistas deberían convertirse en editores de la gran cantidad de información que se está generando.
Encuentro lamentable que en Chile se sigan utilizando pocas fuentes, mientras que en el mundo la tendencia es totalmente opuesta. Las fuentes son infinitas y lo que se requiere es filtrarlas eficientemente, algo que parece no se está aplicando por nuestros periodistas formales o mejor dicho aquellos que están trabajando.
Ojalá que la cosa mejore, y no nos queda otra que salvarnos solos por ahora. (En mi caso también estamos saturados de ingenieros comerciales)
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Nelson Alvarez, at 6/1/06 11:45 AM
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