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{ NOTAS AL MARGEN }

4.7.09

Masonería llama a discutir una nueva Constitución Política

Gran Maestro Juan José Oyarzún se mostró preocupado por la crisis de valores en la sociedad y planteó que es necesario abrir nuevos rumbos de cara al Bicentenario.

“Un mundo nuevo necesita caminos nuevos, mentalidades nuevas”, dijo al presentar el
foro-panel “Una nueva Constitución: Responsabilidad Ciudadana”, en el cual la mayoría de los expositores se declaró partidaria de una asamblea constituyente.


Es preocupante la brecha que existe entre los líderes institucionales y las preocupaciones cotidianas de la mayor parte de la población. Más de la mitad de los ciudadanos habilitados para ejercer el derecho al sufragio se abstienen de hacerlo o votan blanco o nulo. La influencia de poderes fácticos en nuestra vida institucional continúa siendo preocupante. Enfrentamos el Bicentenario y la mayoría de los chilenos no tiene los niveles de información ni los espacios institucionales para hacer valer sus intereses, críticas e iniciativas.

Así lo advirtió el Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, Juan José Oyarzún, en su discurso de apertura del foro-panel “Una nueva Constitución para Chile: Responsabilidad Ciudadana”, organizado por el Instituto Laico de Estudios Contemporáneos (Ilec) y desarrollado el viernes 26 de junio en la sede de la orden, en Santiago. Los abogados Enrique Silva Cimma, ex canciller; Hernán Bosselin y Luis Valentín Ferrada, ex diputados, y Gonzalo Taborga expusieron ante un centenar de asistentes.

Silva Cimma, Bosselin y Taborga criticaron duramente el autoritarismo de la Carta Fundamental vigente y plantearon su reemplazo por una propiamente democrática a través de un mecanismo de participación popular genuino, como una asamblea constituyente. Ferrada (RN), en cambio, se mostró abierto a discutir sólo reformas a la actual, arguyendo que ésta no hace sino adecuarse a la raigambre constitucional histórica del país.

“Confiamos en la sociedad chilena”

“La Constitución es la norma fundamental, escrita o no, de un estado soberano, establecida o aceptada para regirlo”, recordó Juan José Oyarzún al iniciar su alocución. “La Constitución fija los límites y define las relaciones entre los poderes del Estado, poderes que, en los países occidentales modernos, se definen como Ejecutivo, Legislativo y Judicial; y de éstos con sus ciudadanos, estableciendo así las bases para su gobierno y organización de las instituciones en que tales poderes se asientan. También garantiza al pueblo derechos y libertades”.

Más adelante señaló que pese a haber transcurrido más de treinta años desde el golpe de estado de 1973 todavía es inquietante la brecha existente entre los líderes políticos y las demandas de la mayor parte de la población.

Reiteró que el debate sobre la Constitución vigente es esencial para la convivencia democrática y llamó a replicar dicha actividad en diversos sectores de la sociedad, en búsqueda de un consenso nacional para que el Bicentenario de la República “nos encuentre más unidos, más libres, más soberanos”.

Al término del encuentro, “Notas al margen” le pidió algunas acotaciones sobre su discurso. Respondió:

-Nos tiene muy preocupados la crisis de valores que se observa, que ya no es sólo de Occidente; prácticamente es una pandemia mundial. En el caso del pensamiento masónico, nosotros tratamos de que nuestra organización sea una tribuna para todas las ideas y una trinchera para las nuestras. Para nosotros, la Masonería, es la ética de la democracia. Así lo entendemos y así queremos, no imponerlo, sino inducirlo.

-¿Por qué puntualmente la Constitución?
-Porque es la herramienta más valiosa para cumplir los grandes objetivos de la sociedad. Es lo que nosotros llamamos los “landmarks”, los antiguos linderos, el rayado de cancha.

-La mayoría de los panelistas se mostró crítica respecto de la actual Constitución y postuló una nueva y una Asamblea Constituyente. ¿En qué medida eso identifica el objetivo de este foro?
-Abrir rumbos nuevos. Porque un mundo nuevo necesita caminos nuevos, mentalidades nuevas.

¿Se puede decir entonces que la Masonería, en este caso, su cabeza, es partidaria de debatir sobre una nueva Constitución para el país?
-Desde luego, con toda confianza. Tenemos confianza en la preparación de nuestra gente y de la sociedad chilena, especialmente de la juventud.

Julio Frank S.

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Masonería llama a discutir una nueva Constitución Política

1.7.09

Reafirman demanda por una asamblea constituyente en Chile

El Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente difundió la siguiente declaración pública:

“El miedo a la soberanía popular en Honduras: historia conocida.

Un golpe de estado depuso el domingo al Presidente Constitucional de la República de Honduras, Manuel Zelaya. El Ejército asaltó a balazos su residencia, lo sacó del país e impidió la realización de una consulta democrática, pacífica y no vinculante, que permitía a todos los hondureños opinar acerca de la conveniencia de plebiscitar, en el marco de las elecciones presidenciales, parlamentarias y municipales del 29 de noviembre próximo, la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Acto seguido, los golpistas presentaron al Parlamento una fraudulenta carta renuncia del Presidente, que sirvió de pretexto para la nominación de un sucesor.

Políticos y empresarios que en el pasado fueron el principal sostén de las dictaduras que oprimieron al pueblo hondureño constituyen el núcleo duro de esta asonada antidemocrática. Han declarado el estado de sitio e iniciado una feroz represión contra la mayoría ciudadana que respalda al Presidente Zelaya.

Una vez más, lo que en realidad aterra a los poderes fácticos de Honduras y de toda América Latina, es que se consulte, escuche y respete la voluntad del pueblo.

La afirmación que el Presidente Zelaya buscara su reelección no es sino una mentira, fórmula histórica de todos los golpes contra las democracias por casi 200 años en Latinoamérica.

En el caso de respuesta positiva a la consulta -que debía realizarse el 28-6-09-, se realizaría un plebiscito paralelo a las próximas elecciones ordinarias – convocadas para el 29 de noviembre de 2009- en el que los hondureños tomarían la decisión soberana de convocar o NO a una Asamblea Constituyente, la que se instalaría después del término del actual período constitucional. Por lo tanto, las resoluciones parlamentarias y judiciales que declararon la consulta como “ilegal” e “inconstitucional” no tienen sentido alguno. Siempre un Presidente puede consultar informalmente a su pueblo, aunque las respuestas no fuesen obligatorias (“no vinculantes”) hasta que sean adoptadas por los procedimientos constitucionales.

En el acto previsto para el domingo pasado ni se imponía una Constitución sin discusión (fórmula Pinochet) ni se elegía una Asamblea Constituyente. Sólo se consultaba la voluntad popular sobre posibilidad de plebiscitarla.

La motivación de las fuerzas conservadoras hondureñas nos resulta familiar en Chile. Es un dato históricamente confirmado que - con su derrocamiento, el 11 de septiembre de 1973- los conspiradores civiles y militares evitaron que el Presidente Allende convocara a un Plebiscito, que sería anunciado ese mismo día.

La Constitución vigente en Honduras es tan ilegítima como la chilena. Fue impuesta el 21 de enero de 1982, durante la dictadura del General Policarpo Paz García, quien había usurpado el poder en 1978. Una semana después entregó la Presidencia al civil Roberto Suazo Córdova y el poder efectivo al General Gustavo Adolfo Álvarez. Ambas Constituciones consagran posibilidades de plebiscitos, pero en condiciones y en circunstancias tan limitadas, que lo hacen imposible.

Siguiendo a la de Pinochet, la Constitución hondureña hace prácticamente imposible su reforma, pues no sólo exige quórum tan altos como la chilena, sino que –además- algunas de sus disposiciones no pueden ser modificadas ni aún por consenso unánime del parlamento ni de todos los ciudadanos. Dentro de las normas que “no podrán modificarse, en ningún caso” (artículo 374) se cuentan aquellas relativas a los procedimientos para su reforma y la que prohíbe que un ciudadano que ha ejercido la Presidencia de la República postule para el período siguiente o para cualquier otro.

En la redacción de ambas constituciones no participó ningún demócrata y el intento fue mantener instituciones anacrónicas y antidemocráticas. Policarpo Paz y Augusto Pinochet son los constituyentes únicos y perpetuos de sus pueblos

En las condiciones descritas, la consulta que el Presidente Zelaya hizo al pueblo es plenamente legítima. No atenta contra precepto alguno de la cuestionada Constitución; es profundamente democrática, pues sólo persigue escuchar al pueblo en un tema vital para su destino, como es su Carta Fundamental. El procedimiento de consulta informal utilizado por el Presidente Zelaya en nada difiere del que convocaron los estudiantes colombianos, consistente en incluir -en el marco de las elecciones generales del 11 de marzo de 1990-, una papeleta adicional consultando sobre la convocatoria a una Asamblea Constituyente. La gran cantidad de estas papeletas forzó al Presidente Barco a llamar una consulta el 27 de mayo del mismo año, en el que el 87% del electorado votó por el Sí a una Asamblea de este rango.

El Movimiento por una Asamblea Constituyente en Chile ha convocado a la ciudadanía para que manifieste su voluntad democrática en las elecciones de Presidente, senadores y diputados de diciembre próximo, oportunidad en que cada elector puede anotar las palabras ASAMBLEA CONSTITUYENTE en la misma cédula en que vote por el candidato de su preferencia. Conforme a lo dispuesto en los artículos 65, 71 y 72 de la Ley Orgánica Constitucional de Elecciones Populares y Escrutinios, esas cédulas son válidas y las preferencias del elector son respetadas. Este procedimiento, junto a todas las múltiples iniciativas de difusión y movilización que realicen los chilenos dentro y fuera del país, demostrará que existe una clara mayoría de ciudadanos que no acepta arrastrar la vergüenza histórica de continuar -por más de cuarenta años– sometidos a un Bando que en 1980 emitieron cuatro generales con el nombre eufemístico de “Constitución Política del Estado”.

De esta forma sumamos nuestras voces a la comunidad internacional que se solidariza con el Presidente Zelaya y exige su inmediata e incondicional restitución en el cargo, así como el juicio y castigo a los autores materiales e intelectuales de este nuevo y abominable crimen perpetrado contra el pueblo hondureño.

Comité de Iniciativa para una Asamblea Constituyente”.

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Reafirman demanda por una asamblea constituyente en Chile

Declaración contra el golpe de estado en Honduras


“Los chilenos nos manifestamos en contra del golpe de estado en el hermano país de Honduras.

Hacemos público nuestro más enérgico repudio al acto de atropello al pueblo hondureño y a su democracia emprendido este domingo 28 de junio por quienes realizaron y continúan sosteniendo un golpe de estado evidente e inconstitucional, violando todos los principios democráticos y de respeto a la voluntad soberana.

Las fuerzas militares del país hermano han violado la soberanía popular y depuesto por la fuerza el gobierno democráticamente elegido. El Presidente José Manuel Zelaya fue secuestrado (así como varias autoridades más).

De manera autoritaria, pasando por encima de toda legitimidad, se ha impuesto al pueblo un Presidente suplente: el señor Roberto Micheletti, presidente del Congreso.

Honduras se encontraba estudiando la posibilidad de impulsar un proceso Constituyente, donde la ciudadanía pudiera elegir de manera democrática una Asamblea que redactara una nueva Constitución. Esto permitiría a los hondureños participar en la renovación política de su país.

Para saber cuál es la opinión ciudadana respecto a este tema, el gobierno de Zelaya impulsó este domingo una consulta o encuesta popular donde las personas manifestarían su parecer respecto a la iniciativa de instalar, en las próximas elecciones, una urna extra para votar si desean, o no, una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución.

Durante el desarrollo de la encuesta, la Corte Suprema de Justicia dio la orden de intervenir al gobierno y destituir al Presidente Zelaya, argumentando que la encuesta era 'ilegal'. Posterior a esta orden las fuerzas armadas iniciaron el golpe de estado. El Congreso de ese país ha sido cómplice y ha avalado esta destitución, escogiendo como nuevo mandatario al presidente del Congreso.

El derecho a una Asamblea Constituyente es un derecho soberano de los pueblos y posee carácter originario, por ser reflejo del poder constituyente primario (el pueblo); esto significa que ninguna Constitución ni legislación puede prohibir o restringir este derecho, ni mucho menos imponer por la fuerza militar su interrupción. La Asamblea Constituyente no es más que la elección democrática de un congreso que represente a todos los sectores de un país en la redacción de una nueva Constitución, de manera natural y pacífica.

Por esta razón, cualquier iniciativa de consulta ciudadana respecto al tema no puede ser catalogada de inconstitucional. El derecho a realizar encuestas nunca ha sido motivo de acciones represivas, pues es parte de las más básicas libertades. El derecho de manifestar una opinión es un Derecho Humano universal.

La ciudadanía hondureña ha sido vulnerada en sus derechos y se ha impuesto un gobierno ilegítimo.

Hoy la comunidad internacional entera manifiesta su rechazo a este golpe de estado y exige la restitución del Presidente Zelaya.

Nos sumamos a esta exigencia mundial y llamamos a todos los ciudadanos chilenos a hacerlo.

Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente.
Comité de iniciativa por una Asamblea Constituyente.
Comisión de Cultura y Propaganda.
Periódico El Ciudadano.
Movimiento Ciudadano por una Nueva Constitución (V Región).


Súmate a esta declaración escribiendo a: redeschile.ac@gmail.com

Asamblea Nacional por los Derechos Humanos
Le Monde Diplomatique, edición Chile
El Clarín de Chile
Comité de Derechos Humanos Kamarikun
Observadores de la Escuela de las Américas
Polo Izquierdo de la Memoria
Izquierda Cristiana de La Granja, CPS Esteban Gumucio
Izquierda Cristiana de Conchalí, CPS El Cortijo
Izquierda Cristiana Región del Maule, Chile
RTV Neruda, equipo de trabajo “Pancho Calama”
Partido Ciudadano de Chile
Jessica G. Juranovic, “reanaranja”, Frente Cultural Humanista
Instituto Jorge Ahumada, Marta Canto Castro, Secretario Ejecutivo Instituto Jorge Ahumada
Myriam Verdugo, Consejera Nacional del PDC
Colectivo Mal Publicados
Gonzalo Ignacio Layseca Astudillo, ex presidente Federación de Estudiantes UC 2005.
CENTROCREARTE, Guido Ojeda Bertin, presidente
Sergio Grez Toso, historiador, profesor de la Universidad de Chile
REZAKA Producciones
Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos
Proyecto Gnomo, de Radio Placeres.
Festival de Cine Social y Derechos Humanos de Valparaíso, que se realiza en enero.
Festival de Cine de los Pueblos Indígenas de Valparaíso, junio de 2009
Manuel Guerrero Antequera, sociólogo, concejal por Ñuñoa
Graciela Muñoz Zamora, profesora, C.I. 11.266.045-3
Manuel Hidalgo, economista y asesor sindical
Claudia Echeverría Turres, socióloga, Calama.
Fundación SOL, Valentina Doniez, Licenciada en Antropología Social
María Pizarro
Luis Yáñez Saavedra
Luis Madariaga, Dinamarca
Karl Boehmwald
Rómulo Pardo Silva
Pablo Ruiz Espinoza
Horacio Enrique Valdés Galaz. 15.782.008-7.
Rodrigo Cornejo, académico Universidad de Chile, C.I.: 9.664.656-9
Juan Carlos Correa, C.I.: 13.473.585-6
María Schindler
Francisco Lagos
Rodrigo De Negri L.
Camilo Vera
Juan Rodriguez Layana”.

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Declaración contra el golpe de estado en Honduras

{ NOTAS AL MARGEN }

La nuestra no es una profesión de la cual dependa la vida de la gente, como la medicina. La nuestra no es una profesión de la cual dependa el espíritu de la gente, como el sacerdocio. La nuestra no es una profesión de la cual dependa la formación intelectual, moral y social de la gente, como la pedagogía... Es todo eso, junto, y mucho más. (Raquel Correa)



Honestidad no es difundir mentiras o tergiversaciones buscando la comodidad de equiparar posiciones antagónicas cuando los hechos están claramente de un solo lado. (Dan Gillmor)

El periodismo es la profesión más hermosa del mundo... y también la más fácil de afear.

A U T O R

© Derechos

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27.6.09

Marco Enríquez-Ominami: “Creo en la asamblea constituyente”

El diputado y precandidato presidencial independiente Marco Enríquez-Ominami dijo el jueves 18 que cree en una asamblea constituyente como vía para cumplir los sustanciales cambios que plantea para la política y la sociedad chilenas.

Precisó, sin embargo, que no existen actualmente en el país los mecanismos institucionales necesarios para llevarla a cabo, por lo que ha solicitado una propuesta al respecto a dos especialistas en la materia.

Yo creo en la asamblea constituyente. Pero, seamos francos, hoy día no existen los mecanismos. (...) Busquemos juntos el mecanismo para avanzar hacia allá. El tema de la asamblea constituyente no es tan sólo cómo se entra en ella; el tema también es cómo se sale de ella. He pedido a Gustavo (Ruz) y a Roberto (Garretón) que hagamos el recorrido riguroso de cómo vamos a entrar en una asamblea constituyente y cómo vamos a salir de ella.

Enríquez-Ominami, de 36 años, considerado “díscolo” por sus pares de la Concertación hasta su reciente renuncia al Partido Socialista, así como un “fenómeno” electoral por la prensa, presidió en Santiago una reunión con sus asesores programáticos y un centenar de profesionales adherentes a su candidatura, la que emergió hace sólo dos meses.

Una encuesta le acaba de dar el 13 por ciento de las preferencias, contra el 37 y el 30 por ciento, respectivamente, de los veteranos contendores que le aventajan: el millonario derechista Sebastián Piñera y el concertacionista democratacristiano y ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle.

J.F.S.

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Marco Enríquez-Ominami: “Creo en la asamblea constituyente”

20.6.09

Alumnos del Instituto Nacional: “Para cambiar la educación se necesita una nueva Constitución”

Los estudiantes del Instituto Nacional en “ocupación cultural” desde hace dos semanas aseguran que “ningún diálogo para crear un proyecto de ley servirá para estatizar la educación pues la LOCE, que no ha sido borrada, sino que se le han hecho sólo maquillajes, no lo permite. Para cambiar la educación en Chile se necesita una nueva Constitución, pero ésta debe ser democrática, no como la anterior”.

La declaración aparece en un boletín en papel difundido por los alumnos, denominado “Pingüino Informa”.
Explican que la educación debe ser estatizada por cuanto la municipalizada es ineficiente y está en quiebra, y si se desea verdaderamente igualdad de oportunidades hay que comenzar por derogar las leyes impuestas durante la dictadura, como la municipalización.

Según ellos, el único organismo educacional capaz de dar igualdad a todos los chilenos es el Estado con sus ministerios y que una superintendencia –como propone el proyecto oficial- u otro tipo de fiscalizadores no resolverá el problema, ya que éstos serían elegidos por los mismos grupos de poder.


“La educación tiene que ser fiscalizada por la gente y ser administrada por la sociedad en conjunto”, sostienen.
El informativo precisa también que una ocupación cultural “es una nueva forma de movilización y protesta que rechaza la pérdida de clases”, combina “la acción reivindicativa y las demandas que como estudiantes históricamente hemos exigido” y fue aprobada “por mayoría democrática”.

Desmienten, asimismo, que estén asesorados por personas ajenas al movimiento.
Diariamente, agregan, hay actividades artísticas y culturales, charlas educativas y reforzamiento de materias, y aseguran que “las clases y materias continúan”, pues “a ningún alumno se le niega el derecho a la educación”.

Respecto del reciente altercado con personal de dos canales de televisión, aclaran que éste ingresó al establecimiento sin la autorización de sus ocupantes, aunque admiten que “nuestros compañeros se alteraron y el trato talvez no fue el más adecuado”.

J.F.S.

Foto: fotolog.com/institutanos

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Alumnos del Instituto Nacional: “Para cambiar la educación se necesita una nueva Constitución”

17.6.09

Cristián Cuevas: “El tema principal es asamblea constituyente y nueva Constitución”

Dirigente nacional de la CUT y del cobre participó en un foro en La Florida junto a coordinadores del movimiento ciudadano por una asamblea constituyente.

En este período de elecciones, llamó a poner sobre la mesa de debate los temas de los trabajadores.

La CUT está en esta iniciativa por una asamblea constituyente, por ir avanzando en más democracia para nuestro país, en más bienestar para los trabajadores, pero eso solamente va a ser posible si conquistamos el corazón de millones de chilenos", afirmó el dirigente nacional de la Central Unitaria de Trabajadores, presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre y actual precandidato de la nueva alianza electoral Concertación-Partido Comunista, Cristián Cuevas, durante un foro-debate realizado hace algunas semanas en la zonal suroriente de la entidad (La Florida), con participación de la Red de Estudiantes por la Asamblea Constituyente y el Comité de Iniciativa por una Asamblea Constituyente.

El dirigente llamó a “romper las paredes para que entre esa nueva conciencia y esa nueva participación, y no dejarse derrotar por los medios de comunicación que instalan candidatos, que sacan candidatos, y muchas veces nuestro pueblo queda sometido a la mirada mayoritaria que dan desde el modelo y desde el poder”.

Instó también, en este período preelectoral, a exigir que en el debate prevalezcan los temas de los trabajadores. “Obviamente –apuntó-, el debate principal tiene que consistir en avanzar hacia una nueva Constitución que emerja desde una asamblea constituyente”.

“Hoy hemos decidido levantar el Pliego de Chile –añadió-, donde hay plena coincidencia en que para avanzar hacia mejores derechos para todos se necesita una nueva Carta Fundamental, pero una Carta que emerja desde el pueblo y no solamente desde la mirada academicista, sino con el concurso de todos los movimientos sociales, identitarios, culturales, sexuales, religiosos, políticos y de movimientos de trabajadores. Para eso necesitamos que esta demanda sea adquirida por millones. Porque no se trata solamente de un acuerdo entre cuatro paredes. Más de un candidato presidencial planteará hoy ciertas reformitas entre cuatro paredes, entre siete hombres nobles, donde no hay concurso ni participación de los ciudadanos. Eso tenemos que desarrollarlo y llevarlo al seno de las organizaciones sociales”.

Recordó que la actual institucionalidad es excluyente y que, aun llevando el nombre y la firma de Ricardo Lagos, sigue siendo en esencia antidemocrática, porque no fue zanjada por el conjunto del pueblo. Por ello, agregó, aspiraciones como la renacionalización del cobre y del agua, así como mejor salud y educación, no son posibles sin una nueva Carta Fundamental.

Más adelante, insistió en que lo que corresponde es luchar:

“Me reuní con los trabajadores contratistas de ENAP, que me venían a plantear que iban a conversar con la ministra del Trabajo para que se cumpliera la ley de subcontratación. Yo les dije: ‘Compañeros, los va a recibir la ministra, porque a mí me ha recibido, van a conversar, se van a sacar una foto y después les va a decir que no es posible. Entonces, lo que tienen que hacer es luchar. Porque la institucionalidad heredada, tanto del Código Laboral como de los tribunales, al servicio del poder empresarial, ya tiene una respuesta: no hay internalización de trabajadores contratistas, a pesar que hay una ley que el mismo Parlamento aprobó. Por lo tanto, lo que tienen que hacer es luchar, ir claritos adonde la ministra y decirle lo que piensan, no irse por las ramas. (...) Después vinieron los compañeros del salmón. Diez mil cesantes en la industria salmonera. El Estado entregó 480 millones de dólares para proteger esa industria... Los trabajadores no cuentan. En Lota, la zona del carbón, hay cerca de diez mil trabajadores en estos programas pro empleo y lo único que tienen es un empleo precario. Eso ha hecho el modelo, eso ha hecho esta institucionalidad. La gente pide pega, que se industrialice, pero no se puede hacer, porque la Constitución prohíbe que el Estado pueda desarrollar la industria. Por eso es necesario una nueva institucionalidad”.

Citó también el paro de los profesores: “Algunos dicen que están peleando por un bono. No, aquí hay una profunda crisis de la educación y la nueva LEGE no ha logrado resolver los problemas de fondo. Por eso estamos pidiendo una asamblea constituyente, no es por un problema de platas”.

Desprecio por los trabajadores

Cuevas destacó los procesos sociales y democráticos que se desarrollan en América Latina, que han resultado en nuevas Constituciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia, y comparó esa realidad con la chilena:

“Tuve ocasión de estar en el Parlamento venezolano para el homenaje por los cien años de Allende. Me impresionó ver un Parlamento tan diverso, de gente que no representaba a la elite. Había de todo: indígenas, mujeres, trabajadores, empresarios. Eso es lo que se conforma a partir de una asamblea constituyente. En el Parlamento de acá (chileno), uno ve el desprecio que sienten hacia los movimientos sociales los parlamentarios que están allí. Es una agresión permanente. Yo decía: ‘Ojalá que el pueblo viniera alguna vez a mirar la conducta de desprecio que tienen estos parlamentarios en contra de nosotros mismos’. Y muchas veces pasan por nuestras casas a pedirnos el voto mañana. Eso tenemos que ir eliminando, no hay que tener miedo”.

Un millón de firmas

El dirigente sindical reiteró las principales tareas del movimiento por una asamblea constituyente:

“Tenemos que conquistar y seducir a los millones que están fuera de este recinto (el auditorio municipal) para poder concretar una asamblea constituyente; si no, vamos a ser los poquititos de siempre, que vamos a aspirar a un deseo democrático, que vamos a querer profundizar esta democracia prisionera de la institucionalidad heredada. Tenemos que conquistar a los otros y a las otras, tenemos que saber cruzar el puente para conquistar a ese poblador que hoy día está enajenado a partir del sometimiento al propio modelo (político-económico). Podemos echarle la culpa al modelo, sin duda, pero también nosotros –y aquí hablo desde la izquierda- tenemos responsabilidad. Porque también tenemos que buscar mecanismos que nos permitan atraer y seducir a los ciudadanos, a los trabajadores, a esta posición”.

Llamó, en este sentido, a vencer “el derrotismo, el fatalismo y la quejumbre” y a construir y fortalecer la organización popular.

“La CUT está en esa disposición. Creemos avanzar en un proyecto de una nueva mayoría y esa nueva mayoría se hace con todos los descontentos, con todos los que no participan y todos los que de alguna manera han confiado en estos ‘procesos democráticos’, así, entre comillas, porque obviamente están sesgados y enmarcados en una institucionalidad y política de la doctrina de la seguridad nacional que se impuso en nuestro país en los años setenta y ochenta. Para nosotros, a nivel de la Central Unitaria de Trabajadores, esta demanda de una asamblea constituyente que emerja desde el conjunto del pueblo es parte fundamental de nuestro Pliego de Chile. Queremos hacer de él un instrumento movilizador. No queremos que el Pliego de Chile, que tiene todas estas aspiraciones que ya he planteado, se quede en un documento que reúna un número de firmas, sino llevarlo al conjunto de los trabajadores en asamblea para explicarles en qué consiste”.

Adelantó que la entidad espera reunir un millón de firmas para fines de julio próximo, pero puntualizó que dicho proceso debe ir acompañado necesariamente de movilización social.

“Si nosotros solamente nos quedamos en que queremos abrir los espacios para que entre en su plenitud la democracia a nuestro país y no le ponemos la movilización, no es posible. Si no somos capaces de lograr mayor organización y cohesión del movimiento sindical y social, tampoco va a ser posible. Y, por sobre todo, tenemos que organizar a los no organizados, porque la CUT debe transformarse en ese instrumento, en un instrumento que convoque a todos: desde los trabajadores organizados hasta los que no están organizados, del movimiento social y de todo el movimiento territorial que existe en las comunidades. De eso se trata: de ser un instrumento político y social al servicio de esa nueva mayoría. Y ese es el compromiso que la CUT tiene acá (junto al movimiento ciudadano por una asamblea constituyente): poder avanzar, concretar, hacer posible esto”.

Julio Frank S.

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Cristián Cuevas: “El tema principal es asamblea constituyente y nueva Constitución”

13.6.09

La publicidad

“A nuestro alrededor reverberan pantallas. ¿Qué dicen? Se podría entender sus mensajes perfectamente eliminando el audio. No están destinados a la comprensión, sino a la compresión; más que a ella, a la presión. (...) Al igual que Dios, (el mensaje publicitario) está en todas partes. Como El, asume la infalibilidad y exige obediencia. Como El, pide ser creído más allá de la razón: contra el absurdo y precisamente a causa de éste. (...) Como Dios, la publicidad se sitúa también por encima de toda crítica. En América Latina, la posibilidad de cuestionar a las autoridades políticas oscila entre cero y el infinito. La de objetar una mercancía permanece invariablemente en cero”.
Luis Britto García.

Fuente: Britto García, Conciencia de América Latina: intelectuales, medios de comunicación y poder, Caracas, 2002.

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La publicidad

6.6.09

La nueva causa de Juan Guzmán Tapia: una Constitución democrática

El juez que encausó a Pinochet, ya retirado de la magistratura, se ha comprometido activamente con el proceso hacia una asamblea constituyente en Chile.

“Estamos creando la democracia”, dijo a los participantes de un seminario del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Central.

Cuando Juan Guzmán Tapia dejó el Poder Judicial en 2005 luego de ejercer como ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, llevaba consigo el reconocimiento público como el juez que sometió a proceso a Augusto Pinochet en causas por violaciones de derechos humanos. Después de su retiro, se dedicó al ejercicio privado –especialmente la defensa de los pueblos indígenas-, fue Decano de Derecho de la Universidad Central y actualmente dirige el Centro de Estudios de Derechos Humanos (CEDH) del mismo plantel.

Ahora, sin embargo, el ex magistrado se ha autoimpuesto un desafío aun mayor: contribuir a la convocatoria a una asamblea constituyente que redacte una nueva Constitución Política de Chile, auténticamente democrática, que reemplace la autoritaria promulgada en dictadura y reformada parcialmente por los gobiernos civiles posteriores. Una idea que parece haber prendido ya en la ciudadanía, salvo entre los políticos herederos de esa dictadura, sus medios de comunicación afines y los concertacionistas neoliberales.

El CEDH ha organizado ya dos seminarios de elocuentes títulos: “¿Necesita Chile una nueva Constitución?”, en agosto de 2008, y “Asamblea Constituyente: Un proceso posible en Chile”, realizado hace algunos días. El año pasado, además, la revista oficial del Centro, “Directo a lo Humano”, llevó como reportaje de portada el tema de una nueva Constitución.

Y la intervención de su director no se ha limitado a la formalidad académica: el viernes pasado se le vio en el Aula Magna de la Universidad Central en grupos de discusión integrados por estudiantes de diversos planteles universitarios y algunos secundarios, y por adherentes en general, estimulándoles a persistir en sus ideales.

Más aún: en octubre pasado anunció públicamente que marcaría su voto en las elecciones municipales de ese mes añadiéndole las iniciales “AC” (asamblea constituyente) para exigir una Carta Fundamental democrática, explicando que la vigente no lo era.

Un proceso posible

El seminario de la semana pasada (jueves 28 y viernes 29 de mayo) fue parte de la Primera Semana por la Asamblea Constituyente, organizada por la Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente y que incluyó también exposiciones y debates en las universidades Academia de Humanismo Cristiano y Alberto Hurtado. A la invitación del CEDH se sumaron activamente la Federación de Estudiantes de la Universidad Central (FEUCEN), presidida por Pablo Zenteno, y la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, así como el llamado Movimiento Académico y Estudiantil.

“Somos, en verdad, próceres. Estamos creando la democracia”, dijo Guzmán a los asistentes.

El programa consultó la exposición de los abogados y profesores Roberto Garretón e Hiram Villagra; los historiadores Sergio Grez y Loreto Correa; el sociólogo Gustavo Ruz; el académico Mario Concha; el director del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales, Claudio Fuentes, y el embajador de Ecuador en Chile, Francisco Borja. Uno de los paneles más novedosos e ilustrativos fue el dedicado a las experiencias comparadas de las asambleas constituyentes realizadas en Colombia (1990), Venezuela (1999), Ecuador (2007) y Bolivia (2008).

Al final, los participantes aprobaron por unanimidad los acuerdos del encuentro, centrados en la educación cívica de la ciudadanía, la difusión y promoción de una asamblea constituyente y la reivindicación del legítimo derecho popular a la autodeterminación y a una Carta Magna plenamente democrática.

Una fiesta musical cerró el programa, el sábado 30.

Constitución generada por los ciudadanos y para todos los habitantes

El 25 de agosto del año pasado, el seminario “¿Necesita Chile una nueva Constitución?” reunió a panelistas tales como el ex Canciller de la Concertación Enrique Silva Cimma, el abogado ex DC Hernán Bosselin, la jurista Graciela Alvarez y el actual asesor del senador Eduardo Frei, Pablo Ruiz-Tagle, entre otros.

Las exposiciones fueron publicadas posteriormente en un libro del mismo título, en el cual Guzmán -abogado y protagonista del documental “El juez y el general”, quien reconoce haber celebrado el golpe militar de 1973 y haberse “reconvertido” después- afirma que una Constitución debe ser generada por todos los ciudadanos de un país y para todos sus habitantes.

He aquí algunas de sus ideas:

“Una Constitución que nace impuesta por un gobierno autoritario, como la que rige aún en Chile, no puede considerarse democrática, por mucho que haya sido objeto de más de cien enmiendas”.

“Pero, además de la forma como se debe generar una Constitución democrática, debemos analizar las distintas herramientas creadas por la Constitución de 1980 y determinar si en sí son o no democráticas. Como, por ejemplo, la implementación del sistema binominal para la elección de los parlamentarios; la intervención del Senado en el nombramiento de los miembros de la Corte Suprema y si dicha intervención lleva a la politización de la justicia; si el nombramiento de los magistrados debe o no ser realizado mediante entidades técnicas y no políticas, como es el caso de los consejos nacionales de la magistratura, existentes en la mayoría de los países más desarrollados; si todos los derechos fundamentales o humanos deben ser protegidos o sólo unos pocos, como ocurre en la Constitución del 80, etc.”.

“Llama la atención, por ejemplo, que en una Constitución de un país tan diverso como es Chile, en el cual conviven numerosos pueblos que tienen distintas culturas, idiomas, costumbres, creencias y tradiciones, no se mencionen éstos, como tampoco sus derechos fundamentales, entre ellos el derecho a autodeterminarse y el derecho a la diversidad. Esta omisión es reveladora de la visión excluyente de quienes la redactaron y de la entidad promulgadora. No puede una Carta Fundamental prescindir de su gente, de su historia y de su importancia en lo social, lo político y lo cultural”.

“Lo que importa al promulgarse una Constitución es que estén representadas las mayorías verdaderas y no una minoría que pueda vetar su generación, sus enmiendas y las leyes que requieren de quorum calificados. La nuestra de 1980 bloquea el nacimiento de una Constitución democrática, la eliminación de instituciones antidemocráticas o la protección de todos los derechos humanos”.

“Una Constitución es el marco jurídico básico dentro del cual se da forma a las distintas instituciones fundamentales para el desarrollo de la actividad política, económica, social y jurisdiccional de un país. Es el cuerpo jurídico más importante, dentro del cual se diseñan los demás, y es el principal texto garante de todos los derechos fundamentales de las personas. Por eso, una Constitución debe generarse por los ciudadanos de un país y para todos los habitantes de éste”.

Seminario del Centro de Estudios de Derechos Humanos de la Universidad Central y la Red de Estudiantes y Ciudadanos de Chile por la Asamblea Constituyente. Arriba: afiche del seminario.

Julio Frank S.

Imágenes: CEDH

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La nueva causa de Juan Guzmán Tapia: una Constitución democrática

2.6.09

Dorfman censurado

Estuvo en Chile, su país, a comienzos de mayo, presentando su nueva obra, “Americanos”. Concedió entrevistas a numerosos medios, principalmente radios y diarios. Aquéllas no tenían cómo evitarlo, pero estos últimos, con tiempo suficiente para pensarlo dos veces, terminaron por censurar algunas de sus opiniones.

¿Cuáles, por ejemplo? Que Chile sufre todavía una Constitución Política opresiva y parchada, y que necesita, por lo tanto, una nueva y plenamente democrática. Nada menos. Para mitigar el daño, el escritor chileno Ariel Dorfman, respondiendo al autor de este blog, “Notas al margen”, reiteró desde Estados Unidos:

La Constitución legada por la dictadura es una chaqueta de fuerza que impide una serie de reformas que ahora, con la crisis, se vuelven aún más imperativas. Chile necesita una Constitución plenamente democrática votada por su pueblo en elecciones libres y secretas.

J.F.S.

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