.comment-link {margin-left:.6em;}

{ NOTAS AL MARGEN } ©

1.10.14

Bachelet: entre la Asamblea Constituyente y un simulacro

La Presidenta de Chile no se siente presionada a convocar a una Asamblea Constituyente para dejar atrás la Constitución de Pinochet, pero sí a inventar un procedimiento que no altere los pilares consagrados en ésta. 

No, no significa eso”, respondió la Presidenta Michelle Bachelet cuando, al hablar sobre la participación popular en uno de sus principales proyectos de gobierno, la nueva Constitución, el periodista Fernando Paulsen le preguntó si lo que decía significaba una Asamblea Constituyente. 

Su indefinición y poca claridad al respecto, sin embargo, no parecen obedecer a limitaciones personales. Menos en ella, cuyo inédito respaldo electoral le ha permitido no molestarse siquiera en rendir cuentas por la distorsión que han sufrido sus propuestas de ley no sólo por causa de la oposición, sino también de un sector conservador de su propio pacto gobernante, la “Nueva Mayoría”. 

El problema es que, habiendo ganado con amplitud tres elecciones consecutivas el año pasado, su enorme apoyo popular no se ha notado durante sus primeros meses de gobierno. En contrario, la reforma tributaria, aquella destinada a obtener más de los ricos para distribuirlo entre los pobres, terminó con un acuerdo con la oposición de derecha al que faltó muy poco para culminar con las manos tomadas y alzadas como en 2006, cuando un gesto similar simbolizó la victoria político-partidista sobre el movimiento social estudiantil. Y la reforma educacional hacia un sistema universalmente gratuito y no discriminatorio, que parecía una conclusión mayoritaria y escasamente objetable, comenzó a agrietarse bajo los embates político-empresariales y de sectores “rebeldes” de la ex Concertación. 

¿Qué ocurre realmente con este extraño liderazgo? Es natural que se le critique por hechos puntuales, como promesas incumplidas, fracasos estruendosos e irregularidades en su primer gobierno, así como su lenta reacción tras el terremoto y tsunami de 2010; lo raro es que ni siquiera sus partidarios hablen de las causas, de presiones externas evidentes, como los intereses transnacionales sobre el funcionamiento de la economía del país. 

La nueva Constitución 

En 2015, según ha confirmado, corresponderá el turno a la tercera gran reforma prometida en el programa 2014-2018: una nueva Constitución, generada en democracia y, por lo tanto, con amplia participación popular. 

Bachelet ha reiterado que no desea una Carta Fundamental redactada “entre cuatro paredes”, por una elite –como ocurrió y ha ocurrido con la actual-, sino con real aporte ciudadano. Lo prometió al pisar suelo chileno después de su función de directora para la Mujer de las Naciones Unidas. Insistió durante su campaña electoral –aunque no en reuniones masivas, simplemente porque no las hubo- y durante el inicio de su nuevo mandato. 

Pero persisten dos grandes obstáculos: uno, la derecha post pinochetista, que ha demostrado ser capaz de desdibujar una mayoría electoral del 62 por ciento y que no está dispuesta a desarmar la Constitución de Pinochet, y además el sector democratacristiano de su propia alianza de gobierno, que pretende negociar todo, como siempre, en el Parlamento binominal diseñado por el fallecido dictador. 

Pueblo que se duerme… 

Con todo, no es eso lo más decisivo. La segunda traba –como ella lo ha reconocido en privado- es que no ha logrado aún remecer ni entusiasmar con este tema al grueso de los millones de electores que la votaron sucesivamente en 2013; más aún, no lo ha intentado como debiera, conservando al respecto una estrategia tibia y de segundo o tercer plano que le ha resultado cómoda. 

Pareciera, en este punto, que le deja tranquila un sistema de participación que no sea autónomo ni definitorio -lo contrario de una Asamblea Constituyente-, como los cabildos locales coordinados por alcaldes y concejales de cada una de las más de 300 comunas del país, en los cuales los vecinos que quisieran asistir expresaran libremente sus opiniones y propuestas, aunque, claro, de manera informal, no vinculante ni definitiva. Esto reafirmaría en la elite parlamentaria la exclusividad en las definiciones del contenido de las normas constitucionales, labor de triste recuerdo en el caso de leyes anteriores de gran trascendencia, como las de Educación y Pesca. 

Es decir, se pretendería lograr una democracia plena mediante un simulacro de proceso constituyente, encauzado en la institucionalidad que supuestamente se desea cambiar y que permitiría a los políticos partidistas dominantes exhibir el nivel de legitimidad institucional que desean y, paralelamente, preservar su puesto como controladores indiscutidos de la marcha y el destino del país. 

Un deber autoatribuido, el mismo que cumplió la Junta Militar de Gobierno al aprobar en 1980 un decreto-constitución que, junto con elevar a Chile al panteón de las economías más estables del orbe y a sus habitantes como uno de los pueblos más moderados, ha consagrado el individualismo como forma de vida y a los bienes transables como valores supremos y metas excluyentes. Ha prevenido eficazmente, además, los brotes de descontento popular sometiendo a los pobres y no tan pobres a la ley del más rico y poderoso a cambio de un oneroso, pero excitante derecho a endeudamiento; les ha inculcado que el desarrollo proviene siempre de fuera y no de dentro, obligándoles a renunciar al uso de sus principales recursos naturales, y les ha alejado de la información pública y de la cultura autóctona. Un país hecho para la teoría económica internacional y que, por propia disposición constitucional, no puede cambiar. 

Disipar el miedo 

No es extraño así que gran parte del pueblo chileno todavía mire su eventual participación en un auténtico proceso constituyente como si fuera algo ajeno e incluso peligroso. Ante tal desinformación y aprensión, la “clase” política dirigente se ha encogido de hombros hasta ahora o ha articulado frases de buena crianza. 

Difícilmente se podría acatar este estado de cosas si no se sintiera algún grado de miedo. Miedo a la muerte por las armas, antes, y miedo al aislamiento social –esencialmente por el desempleo-, después. Se puede prosperar aun así, pero con dudoso sentido. Como el que ha mostrado la actitud de la Presidenta chilena en el ámbito constitucional, la materia de gobierno más trascendente de todas, al rebuscar mecanismos de participación hechizos en una tarea meramente administrativa y no estimular la intervención “democrática, institucional y participativa” de la ciudadanía -que ella misma propone- a través del proceso que corresponde: una Asamblea Constituyente. 

Ha sido el personaje de mayor confianza pública y fenómeno electoral durante los últimos nueve años. Si no es un político como ella el que consiga disipar el miedo en sus compatriotas y conducirlos, cumpliendo un deber de estadista, hacia un destino distinto al trazado por la dictadura, entonces ¿quién?

Julio Frank S.

Foto: Michelle Bachelet, programa de gobierno 2014-2018, michellebachelet.cl

Etiquetas: , ,

Bachelet: entre la Asamblea Constituyente y un simulacro

26.9.14

Olivia “Sweetheart”

Olivia Newton-John cumple hoy un año de su tercera edad. A sus 66, sigue disfrutando de su antigua vocación y del saldo de su imagen de sweetheart -algo así como la dulce novia de todos- catapultados por su actuación y ultraajustado traje de cuero negro de la película musical “Grease”, hace ya 36 años. Y que consolidara poco después su maratónica gira internacional “Physical”. 

Pero eso es historia y demasiado repetida. Muchos de aquellos que conocieron su larga carrera desde los comienzos saben que su talento estaba declarado antes de 1978, aun a través de precarios programas televisivos que la promovían rudimentariamente. 

ONJ aporta un registro original, grácil y melodioso. De su fraseo generoso, diverso e impredecible, sus agudos culminantes y su delicada sensibilidad han emanado interpretaciones maestras en el género popular y aunque sus altos no son en general su fuerte, el sentido de su canto no va esencialmente allá. Sus productores de la época –especialmente el compositor John Farrar- supieron apreciarlo y ahí están sus cautivantes baladas pre “Brillantina”. 

Aquí, sólo algunas: “Sail into tomorrow” (1975), una reflexión como plegaria; “Greensleeves” (1976), arreglo musical hecho por ella del tema medieval atribuido a Enrique VIII; “Pony ride” (1976), una impresión personalísima de una escena de caballos salvajes; “Just a lot of folk” (1975), sutil reflexión sobre la amistad y la camaradería; “If love is real” (1977), donde juega brillantemente con las notas; “I honestly love you” (1974) y “Sam” (1977), dos sugestivos clamores de amante. 

Hay también notables covers, como “The long and winding road” (The Beatles), “He ain’t heavy… He’s my brother” (The Hollies), “The air that I breathe” (Albert Hammond) y “Over the rainbow” (Judy Garland, 1989). 

Los más melómanos creen escuchar un dulce clarinete u oboe clásico. 

El resto lo dirán mejor músicos y críticos musicales.

J.F.S.

Etiquetas:

Olivia “Sweetheart”

26.8.14

Diez pasos hacia una Asamblea Constituyente y Constitución democrática

El historiador y profesor de la Universidad de Chile Sergio Grez Toso reiteró el itinerario elaborado por la agrupación Foro por la Asamblea Constituyente, integrada por académicos, profesionales y otros adherentes a una Constitución nueva y democrática, durante su participación en un panel desarrollado el lunes 25 en el Instituto de la Comunicación e Imagen de dicha Universidad. 

En el encuentro intervinieron también el profesor de Derecho Fernando Atria, el coordinador nacional de MarcaAC, Genaro Cuadros, y la ex dirigenta estudiantil Carla Hamtmann. 

A continuación, una síntesis de la exposición del profesor Grez sobre los pasos políticos, constitucionales y ciudadanos para llegar a una Carta Fundamental que refleje auténticamente el sentir popular. 

1. PLEBISCITO AC. Convocatoria, mediante decreto presidencial, a un plebiscito nacional a través del cual la ciudadanía se pronuncie sobre la convocatoria o no a una Asamblea Constituyente. 

2. CONVOCATORIA AC. De triunfar el SI, llamado a elecciones de delegados constituyentes en un plazo no superior a 90 días ni inferior a 30 días. 

3. PRESION CIUDADANA. Manifestaciones masivas ante el actual Parlamento binominal para que contribuya a la legitimidad del proceso aprobando las normas necesarias para la convocatoria a una Asamblea Constituyente. 

4. DELEGADOS AC. Elección de delegados constituyentes bajo un sistema electoral proporcional, que incluya también a quienes no estén habilitados legalmente para votar y a los chilenos residentes en el exterior, y que excluya a los parlamentarios en ejercicio como candidatos a constituyentes. 

5. INFORMACION Y PROPAGANDA. Garantizar a todas las candidaturas a constituyente un acceso igualitario y equitativo a los medios de comunicación social. 

6. DEBATE MILITAR. Realización de un debate constitucional en las Fuerzas Armadas en forma democrática, abierta y participativa con el resto de la ciudadanía, con el fin de permitir su aporte civil y activo al proceso constituyente. 

7. FUNCIONAMIENTO AC. La Asamblea Constituyente elegida elaborará su propio reglamento de funcionamiento y su duración no superará un año. 

8. PLEBISCITOS ESPECIFICOS. La Asamblea Constituyente llamará a plebiscitos nacionales, regionales y comunales sobre puntos en los que no llegue a un acuerdo ampliamente mayoritario (dos tercios de sus integrantes), con el fin de resguardar permanentemente el ejercicio de la soberanía popular, teniendo siempre presente que el pueblo en ningún momento renuncia a ésta, sino sólo la delega temporalmente. 

9. PLEBISCITO NACIONAL. Convocatoria a Plebiscito Nacional para aprobar o rechazar la nueva Constitución elaborada por la Asamblea Constituyente. 

10. ELECCIONES GENERALES. De triunfar el SI, convocatoria a elecciones generales de autoridades en todos los niveles (Presidente de la República, parlamentarios, alcaldes, concejales y otras) conforme con los preceptos de la nueva Constitución y en un plazo establecido por sus disposiciones transitorias.

Julio Frank S.

Etiquetas: , ,

Diez pasos hacia una Asamblea Constituyente y Constitución democrática

10.8.14

Despidos y renuncias de periodistas tras reportaje a empresa del fútbol

El editor general del Canal del Fútbol (CDF), Cristián Urbina, y el editor periodístico del programa CDF Noticias, Patricio Torres, fueron despedidos por dicha empresa luego de la emisión de un reportaje sobre las tratativas para construir un estadio de parte de la concesionaria Azul Azul S.A., uno de los propietarios del canal a través de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional de Chile (ANFP). 

La información, entregada por el Sindicato de Trabajadores del CDF, agrega que ese programa “generó la molestia de los altos dirigentes de Universidad de Chile, quienes solicitaron la censura inmediata de la nota por considerar que atentaba contra el proyecto”. 

El autor del reportaje, Roberto Gálvez, fue marginado de cualquier relación con la concesionaria, agrega el comunicado. El presidente de ésta, Carlos Heller, aseguró que desconocía el hecho, en tanto la presidenta electa del Colegio de Periodistas de Chile, Javiera Olivares, repudió lo ocurrido. 

Asimismo, renunciaron al día siguiente los editores del CDF José Manuel García y Pablo Sepúlveda, y el periodista Claudio Lara. 

Azul Azul, propiedad de grandes empresarios privados, obtuvo la concesión del fútbol de la Universidad de Chile luego de la quiebra de la Corfuch en 2007 y desde entonces usa el nombre de la Universidad a cambio del pago de un pequeño porcentaje de sus ingresos o utilidades.

Diversas fuentes

Etiquetas: , , ,

Despidos y renuncias de periodistas tras reportaje a empresa del fútbol

5.8.14

Principal demanda ciudadana de Aysén: Asamblea Constituyente


“Una nueva Constitución vía Asamblea Constituyente Participativa” fue la propuesta que obtuvo la primera mayoría en el Diálogo Regional sobre Descentralización y Desarrollo Regional desarrollado el pasado 30 de julio en la escuela Pedro Quintana Mansilla de Coyhaique. 

Cerca de 200 personas de distintas localidades regionales se reunieron durante cinco horas, para definir participativamente los temas que la región de Aysén informará como sus principales demandas a la Comisión Asesora Presidencial que encabeza Esteban Valenzuela. 

Información en:

Etiquetas: , ,

Principal demanda ciudadana de Aysén: Asamblea Constituyente

18.6.14

Bancada parlamentaria por la Asamblea Constituyente


“Los hombres y las mujeres que ejercemos el mandato por ustedes conferido como legisladores de la nación levantamos la gran promesa de impulsar y defender el establecimiento de una Asamblea Constituyente para dar nacimiento a la nueva Constitución que merece nuestro país”, señala el manifiesto difundido incluso por parlamentarios de oposición. 

“Creemos firmemente que una Asamblea Constituyente es el ejercicio más profundo y democrático de soberanía que puede darse un pueblo. Estamos absolutamente convencidos de que éste es el procedimiento que reúne los requisitos de un mecanismo institucional, democrático y participativo”, agrega.


Los diputados Claudio Arriagada y Yasna Provoste (DC); Maya Fernández, Leonardo Soto, Daniella Cicardini y Daniel Melo (PS); Cristina Girardi (PPD); Giorgio Jackson (Revolución Democrática); Gabriel Boric, Iván Fuentes y Vlado Mirosevic (independientes), Guillermo Teillier, Camila Vallejo, Lautaro Carmona, Karol Cariola, Hugo Gutiérrez y Daniel Núñez (PC) constituyeron la llamada “Bancada Transversal de Parlamentarios por la Asamblea Constituyente para un nuevo Chile” y se comprometieron, a través de un manifiesto, “a trabajar con todas nuestras fuerzas” para hacer posible el establecimiento de ese procedimiento democrático para generar una nueva Constitución.

Adhieren también el diputado Gaspar Rivas (Renovación Nacional) y los senadores Alejandro Guillier (PRSD); Alfonso De Urresti y Juan Pablo Letelier (PS), Guido Girardi (PPD) y Antonio Horvath (independiente).

El manifiesto señala textualmente:

Ciudadanos y ciudadanas de Chile: 

Hoy, de pie ante nuestro pueblo, los hombres y las mujeres que ejercemos el mandato por ustedes conferido como legisladores de la nación levantamos la gran promesa de impulsar y defender el establecimiento de una Asamblea Constituyente para dar nacimiento a la nueva Constitución que se merece nuestro país. 

Nuestra carta magna no refleja una visión consensuada sobre lo que constituye el interés general y tampoco interpreta el sentir de los chilenos sobre las normas que deben delinear el funcionamiento de nuestra democracia. Es una Constitución ilegítima, impuesta por la fuerza y, fundamentalmente, anclada en un Chile muy distinto al actual. Con todo, el espíritu que nos convoca no tiene que ver con rencillas del pasado o con ánimos revanchistas, sino más bien con el compromiso auténtico de quienes creemos que es posible una Constitución nacida en democracia. 

Lo que nos reúne es el convencimiento mayoritario y transversal de que una Nueva Constitución es posible y necesaria. Nuestra democracia necesita de nuevas reglas para fortalecerse, renovando el pacto social y devolviendo al ejercicio de la ciudadanía su carácter esencialmente colectivo. Y es precisamente por ese carácter colectivo que creemos que la reflexión debe ser no sólo sobre el resultado y el contenido, sino también sobre el proceso de deliberación previo. 

Por primera vez en su historia, Chile se enfrenta a la oportunidad de generar una Constitución creada por sus propios ciudadanos, sentados en una misma mesa, en plena condición de igualdad y decidiendo en conjunto su destino. 

Creemos firmemente que una Asamblea Constituyente es el ejercicio más profundo y democrático de soberanía que puede darse un pueblo. Estamos absolutamente convencidos de que éste es el procedimiento que reúne en sí mismo los requisitos copulativos e indefectibles de ser un mecanismo institucional, democrático y participativo, que sirva para dar a luz a la nueva Constitución. 

La Asamblea Constituyente es más que un simple método y menos que un fin en sí mismo, es una demanda ciudadana por el derecho a decidir en conjunto sobre nuestras propias reglas, donde los ciudadanos presenten su visión de sociedad para ser contrastada y complementada. 

Y la razón que nos convence es la justicia, pues ésta sólo tendrá real cabida en nuestra sociedad cuando la norma fundamental que la sustente sea legítima, válida y eficaz, y será tal cuando derive del pueblo en el ejercicio soberano de su facultad como constituyente originario. 

Ya lo decía el Presidente Francisco Antonio Pinto en su discurso frente al Congreso para el establecimiento de la Constitución de 1828: ‘Entre nosotros las leyes son pactos fundados en el libre uso de nuestras prerrogativas. Su objeto no es tan sólo restringirlas, exigiendo de los pueblos deberes e imponiéndoles cargas. Con mucho más rigor tratan a los depositarios de la autoridad. Ellas les señalan un espacio limitado, les exigen un respeto inviolable a la voluntad de la Nación y a los derechos de los individuos; los convierten en verdaderos servidores de la causa pública, del pueblo mismo; en depositarios de su seguridad; en administradores de su riqueza; en barreras ante las cuales deben detenerse todas las usurpaciones y todas las injusticias’. 

Ese es el anhelo de justicia e igualdad que debe impregnar la nueva carta constitucional. La mejor forma de asegurar la participación de la comunidad política en su conjunto es por la vía de una Asamblea Constituyente. Es este anhelo el que hoy nos convoca a conformarnos la Bancada Transversal de Parlamentarios por una Asamblea Constituyente. 

Nos proponemos actuar de forma conjunta para respaldar cualquier iniciativa que le dé viabilidad institucional a la realización de una Asamblea Constituyente. Continuaremos impulsando el debate público en torno a su necesidad y sus atributos para generar una nueva Constitución. 

Prometemos trabajar con todas nuestras fuerzas para hacer posible el establecimiento de una Asamblea Constituyente que, por la razón y nunca por la fuerza, genere una nueva Constitución que sea válida, legítima y que, por sobre todas las cosas, sea una Constitución justa. 

Bancada Transversal por una Asamblea Constituyente.

J.F.S.

Fuente: elmostrador.cl

Foto: @camila_vallejo

Etiquetas: , , ,

Bancada parlamentaria por la Asamblea Constituyente

19.5.14

El periodismo sigue con malas noticias


“El mejor oficio del mundo”, como lo definió García Márquez, continúa precarizado y tergiversado por intereses que promueven una sospechosa realidad “mediatizada” que ataca la principal potestad humana: el discernimiento. 

Los transeúntes y automovilistas que avanzaban por la avenida Vicuña Mackenna de Santiago el jueves 24 de abril se enteraron personalmente de la protesta laboral callejera realizada por decenas de periodistas y otros trabajadores de la comunicación del Consorcio Periodístico S.A. (Copesa), uno de los conglomerados empresariales dominantes en la prensa escrita chilena desde la dictadura. 

La manifestación no consiguió despertar demasiada empatía en quienes la observaban, quizá porque lo que estaban viendo no era más que la punta del iceberg de la penosa situación que arrastra el periodismo nacional desde que los políticos civiles reasumieran el poder en 1990 y decidieran que la libertad de expresión debía seguir bajo control, aunque en un sistema distinto. 

Realidad “mediática” 

Dos consorcios han dispuesto del mercado periodístico impreso chileno y de la agenda informativa nacional sin contrapeso, constituyendo un poder comunicacional privado que partió con Pinochet, cuyo régimen intervino para evitar la respectiva quiebra, y continuó con la generosa publicidad no sólo de las grandes empresas multinacionales y nacionales sino también del supuestamente nuevo y democrático Estado de Chile. Hoy ni siquiera está el diario estatal La Nación, cerrado por el pasado gobierno de Sebastián Piñera, y hay sólo cuatro periódicos diarios de circulación nacional: El Mercurio, La Tercera (Copesa) y sus correspondientes brazos faranduleros aliados con la programación de la televisión abierta, como son Las Ultimas Noticias y La Cuarta. A eso suman cadenas regionales, ademá de revistas, radioemisoras y medios digitales. 

La prensa “alternativa” cayó por un tobogán. Desaparecieron, ahogadas por la falta de avisaje, las combativas revistas contrarias al dictador y no necesariamente adictas a la Concertación, y hoy apenas asoman regularmente en los quioscos, con lastimeros titulares, los periódicos –no diarios- El Ciudadano, que ha recurrido incluso a la solidaridad pública para subsistir, y Punto Final, mientras El Siglo, del Partido Comunista, apoya ahora al gobierno de Michelle Bachelet. 

Radio 

En el dial de FM, dominado también por grupos económicos chilenos y extranjeros, prevalecen comentaristas -varios de ellos conductores de noticiarios de televisión- con la venia de los grandes avisadores, precisamente para que las informaciones y opiniones no excedan el modelo político-económico neoliberal y consumista sacralizado por la TV. Comparten ellos su cotización mediática con las empresas auspiciadoras y les anuncian personalmente las ofertas, en una contradictoria práctica que muestra independencia ante los políticos y relación con quienes publicitan, dejando perplejos al inerme Colegio de Periodistas de Chile (asociación gremial) y su Código de Etica Profesional. 

Se ofrece un intercambio de opiniones limitado, rengo, de salón; análisis de un entorno noticioso acotado e inexpugnable, sin posibilidad alguna de cambios de fondo y que omiten la fuente de origen: la herencia pinochetista. Una mirada distinta sólo asoma en estaciones universitarias, como la solitaria y escasamente auspiciada radio de la Universidad de Chile. 

Las salvedades quedan como anécdota. El periodista deportivo Aldo Schiappacasse se atrevió a grabar un spot para la campaña “Marca Tu Voto con AC” (Asamblea Constituyente) en 2013 y también a renunciar pocos meses después a Radio Cooperativa –ligada a la ex Concertación- para irse a Radio Bío-Bío, que se declara “independiente de verdad”. 

La TV 

De la televisión, mejor ni hablar. Vendidos sus principales canales privados (13, CHV, Mega) a consorcios nacionales y transnacionales y operando el estatal (TVN) también comercialmente, no debe extrañar que sus noticiarios se acerquen a la línea programática general, rebosante de ficción de bajo nivel y publicidad a todo minuto, y rehúyan de los hechos reales y sustanciales. Desfilan la delincuencia común, sin autores prominentes, las protestas sociales como violencia callejera y -para equilibrar la parrilla- fútbol millonario y novedades del mercado. Hay cierta cobertura política diaria… pasada la 1.00 A.M. 

.com 

Digitalmente, no podría haber comparación mientras el ciberespacio y sus activas redes sociales no logren el impacto emotivo-visual y la cobertura física de los medios tradicionales. No obstante eso, Ciper-Chile, el Centro de Investigaciones Periodísticas de Chile, ha hecho varios aportes informativos, claro que con el consentimiento de uno de sus mayores financistas… Copesa. Hay que agregar los resultados de elmostrador.cl, un medio también declarado independiente que ha conseguido posicionarse en las elites políticas, competir con las páginas web de las grandes empresas y obtener el financiamiento necesario. Otra salvedad. 

Distinguir o no distinguir 

Aunque el periodismo no da propiamente buenas o malas noticias, simplemente noticias, sí son malas cuando le afectan directamente al impedirle actuar en la forma y con la finalidad a que está obligado. Basta revisar el sitio del observatorio de medios Fucatel para comprobar el desolador panorama comunicacional público en esta democracia chilena -e internacional- a medias, plena de informaciones y curiosidades, pero escasa en noticias. De este modo, el ejercicio de la profesión originalmente tal –reporteo e investigación sobre hechos de actualidad difundidos públicamente- es limitado; muchos de los egresados de la carrera, provenientes de planteles que enseñan y titulan al margen de la demanda laboral, ha cambiado de giro: asesorías comunicacionales privadas a empresas e instituciones, servicios de tecnología e informática, decididamente otros rubros (corretaje, importaciones, etc.) o el deambular permanente en búsqueda de lo que fuere. 

¿Se puede esperar algo más de un periodista en un contexto ultraconsumista, sustentado en la compra-venta y cuyos administradores -y su electorado- no muestran intenciones de cambios radicales? 

Ahora bien, ¿qué gravedad tendría todo esto considerando que la sociedad y la gente evolucionan periódicamente? ¿Está en riesgo algo de verdad trascendente? 

Depende de la valoración de cada uno no sólo según sus sentimientos sino también, y principalmente, su raciocinio. En este caso, la fragilidad, indiferencia, aprensión o directamente temor con que las actuales audiencias reciben la información de medios así inspirados puede llegar a impedirles distinguir incluso entre el blanco y el negro, o simplemente, al aceptar a otros seres de carne y hueso como entes superiores, llevarles a una sumisión consciente y voluntaria. Dicha sumisión podría convencerles, por ejemplo, de que son incompatibles sus aspiraciones en el deporte, tan ensalzadas y con tanto financiamiento, con las de la política, rehuidas y reprimidas; de que ser campeones mundiales de fútbol sería la máxima gloria nacional y que crear un nuevo régimen de convivencia democrática a través de una Asamblea Constituyente, en cambio, sería la ruina del país. 

La libertad de expresión no se limita a la realidad “mediática” impuesta desde las elites, pues trata de defender el discernimiento plural y la crítica abierta, nada menos que la facultad diferenciadora del ser humano respecto de sus coterráneos. En esto que está en juego, el periodismo resulta fundamental y más vivo que nunca, lejos de extinguirse, como algunos poderes siguen pretendiendo. Si no fuera así, terminaría por ser definitivamente encubridor de una “evolución”, por decir lo menos, altamente sospechosa.

Julio Frank S.


Foto: Trabajadores de Copesa, Santiago, 24-4-2014. Tribuna Sindical

Etiquetas: , ,

El periodismo sigue con malas noticias

27.4.14

Una larga vida por la Asamblea Constituyente

“El único camino que genera una Constitución Política democrática, perdurable, eficaz, es el poder constituyente emanado de la voluntad popular” afirmó en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile, en diciembre de 2009, el jurista Jorge Mario Quinzio, dejando claro que las reformas a la Constitución vigente aprobadas por el Parlamento en 2005 no cumplían ese requisito. 
 
Así lo recordó el viernes 25 el coordinador nacional del Movimiento por una Asamblea Constituyente, Gustavo Ruz, en los funerales del longevo y destacado abogado y profesor titular y emérito de Derecho Político y Constitucional de la Universidad de Chile, de 95 años de edad, quien realizara una gran contribución a los fundamentos jurídicos, históricos y políticos de las demandas y esfuerzos ciudadanos en tal sentido. 

Alentado por las manifestaciones sociales de 2011, el académico elaboró la propuesta “Constitución Política para la República de Chile en el siglo XXI”, abierta a la comunidad para su discusión y perfeccionamiento. El trabajo contempla, entre otros capítulos, un Estado docente que otorgue educación pública gratuita, el agua como bien público, una nueva división regional según actividad económica, el derecho ciudadano a presentar proyectos de ley, la consagración del plebiscito nacional, un Defensor del Pueblo, un Congreso unicameral y otras propuestas, todas ellas basadas en un auténtico poder constituyente, que permita una Constitución que acoja a toda la sociedad, a todos los grupos sociales, especialmente los trabajadores. 

Ya en 1979, Quinzio participó en el llamado “Grupo de los 24” junto a Manuel Sanhueza Cruz, Enrique Silva Cimma y otros políticos y expertos constitucionalistas que plantearon la Asamblea Constituyente como alternativa democrática a la Constitución impuesta por la dictadura de Pinochet. “Que una Asamblea Constituyente, ampliamente representativa de todos los sectores y tendencias nacionales, estudie el proyecto en público debate y que el pueblo sea llamado a pronunciarse, libre e informadamente, sobre las principales alternativas que surjan de ese estudio”, dijo entonces junto a ellos.

J.F.S.

Fuentes:
asambleaconstituyentechile.cl
radio.uchile.cl

Etiquetas: , ,

Una larga vida por la Asamblea Constituyente

7.4.14

Bachelet no ha descartado la Asamblea Constituyente

El diputado y presidente del Partido Comunista –integrante de la coalición oficialista-, Guillermo Teillier, afirmó que la Presidenta Michelle Bachelet no ha descartado la Asamblea Constituyente como mecanismo para elaborar la nueva Constitución que promete su programa de gobierno, y que así lo ha reiterado a los dirigentes de la “Nueva Mayoría”. 

“La Presidenta no puede decir todavía que va a emprender una Asamblea Constituyente, pero reiteró que no quiere una Constitución aprobada por una elite”, declaró en una entrevista al diario La Tercera. 

La declaración provocó reparos al interior del propio pacto de gobierno. El senador y presidente de la Democracia Cristiana, Ignacio Walker, rechazó las vocerías presidenciales informales, en tanto el diputado y presidente del Partido Socialista, Osvaldo Andrade, sostuvo que no es tiempo de adelantar el tema constitucional. Walker, sin embargo, manifestó en 2012 que la Asamblea Constituyente era una opción válida ante la falta de acuerdo con la derecha sobre reformas de fondo a la Constitución de Pïnochet, en tanto Andrade apoyó directamente la AC, correspondiendo a un acuerdo oficial de su partido de 2011. 

El ala conservadora del actual oficialismo espera que la Presidenta envíe un proyecto de ley para que sea el Parlamento el que debata y defina el tema, pese a que el carácter binominal de éste –creado en dictadura- no representa la diversidad de opiniones y tendencias de la ciudadanía chilena.

J.F.S.

Diversas fuentes

Etiquetas: , , ,

Bachelet no ha descartado la Asamblea Constituyente

2.3.14

El compromiso más importante de la nueva Presidenta

Michelle Bachelet no tiene excusas democráticas para no cumplir su programa de gobierno, especialmente su principal propuesta: una Constitución elaborada “por el pueblo en su conjunto”.

Ni la educación como un derecho y gratuita para todos, ni una reforma tributaria que obtenga más de los ricos para distribuirlo entre los pobres, ni mayor igualdad y oportunidades para los chilenos constituyen la promesa más importante de Michelle Bachelet. Su mayor responsabilidad consiste en gobernar esta vez respetando y cumpliendo el precepto básico de la democracia y que ella reconoce ahora explícitamente: la soberanía popular. 

La nueva Presidenta de Chile, que asume un segundo período este 11 de marzo, precisa en su programa de gobierno 2014-2018 que, en materia de nueva Constitución –la más influyente y trascendente de todas- sólo está adelantando los pilares del plan de trabajo para la nueva institucionalidad que propone, por cuanto la definición de sus contenidos, puntualiza, “corresponderá al pueblo en su conjunto”:

En lo que respecta a los contenidos que debieran considerarse en la Nueva Constitución que Chile necesita y que chilenas y chilenos nos merecemos, y entendiendo que esa definición le corresponderá al Pueblo en su conjunto, quisiéramos, sin embargo, adelantar los que consideramos los pilares fundamentales sobre los cuales debiera edificarse la Nueva Constitución y que desde el Gobierno impulsaremos.

Sin embargo, su lacónico anuncio en cuanto a enviar al Congreso un proyecto de nueva Constitución durante el segundo semestre de este año ha aumentado la incertidumbre en lugar de despejarla. Si, como candidata, hizo saber al país que el procedimiento sería “democrático, institucional y participativo”, ¿cree ella que bastará un procedimiento formal, por los conductos de la misma Constitución de Pinochet, o que será indispensable un acuerdo superior, que permita soltarse de esos amarres y enfilar hacia la verdadera democracia? 

En este último caso, ¿qué garantías podría dar una gobernante en la que confían no sólo sus votantes, sino también los grandes inversionistas multinacionales, y un Parlamento cuestionado por su mecanismo de generación, representatividad real y falta de unanimidad respecto de la soberanía popular? ¿Estarán dispuestos a seguir pasando por sobre una ciudadanía sólo porque ésta no les ha presionado por una Asamblea Constituyente en el grado y el volumen que a ellos inquietaría? 

Sin excusas 

Más allá de la cantidad de votos marcados con “AC”, por Asamblea Constituyente, en las recientes elecciones –muchos de ellos por Bachelet- y del viejo pacto de “gobernabilidad” entre los políticos que se opone a la idea, la nueva Presidenta debiera decidirse por el sencillo sentido común democrático expresado en su programa y hacer posible el libre ejercicio de la soberanía del pueblo, reunido para darse su propia Carta Fundamental por primera vez en su historia. ¿Es eso un peligro en Chile? 

El verdadero obstáculo radica en dos hechos mancomunados: muchos ciudadanos prefieren protestar en las calles por sus problemas sectoriales en lugar de tratar de cambiar con su voto el sistema político que los genera y muchos políticos declaran su adhesión a una Asamblea Constituyente sin intentar llevarla a la práctica. 

Pero Bachelet no tiene excusas. Necesita claridad, altura de miras, sagacidad, experiencia, decisión, cultura y, lo más importante, una contundente mayoría electoral. Y, por lo visto, ya las tiene.

Julio Frank S.

Foto: Michelle Bachelet, programa de gobierno 2014-2018, michellebachelet.cl

Etiquetas: , , ,

El compromiso más importante de la nueva Presidenta